Me maneje en la silla de rueda durante semanas, los otros cazadores se habían ido a los días de mi accidente y un tiempo después, ya podía caminar, mis piernas se habían regenerado totalmente, habían puesto subidas y bajadas solo para mi, una noche de tormenta, todo estaba muy oscuro, nos habíamos quedado sin luz, golpearon la puerta.
Casi todos estaban ocupados, pero Santiago contestó, yo no podía escuchar mucho, pero el me llamó, la curiosidad me pico y me dirigí hacia ellos, no iba muy rápido por el miedo a chocar con algo, pero me las arregle para llegar.
En la puerta se encontraban dos personas, una chica y un chico, eran jóvenes y no eran vampiros, de eso estaba seguro, el chico tenia el cabello rubio oscuro y ojos verdes, en el se reflejaba la inocencia, parecía tener unos 16 años, mientras que la chica, tenia un aspecto muy diferente a su compañero, tenia el cabello largo y oscuro que le llegaba a los omoplatos, sus ojos eran marrones oscuro, pero su cara reflejaba la inocencia perdida y un alma sufriente, parecía tener unos 18 años.
Me quede mirándolos perplejo, sus caras me parecían demasiado conocidas, como si los hubiera visto en algún lado, solo que mas pequeños.
Comenzó a hablar el chico, parecía avergonzado y tímido, pero yo aprendí a no confiar en las apariencias.
-Hola, soy Adam y ella es mi hermana Penélope, ¿Eres Tomas Price?- me buscaban a mi, ¿Pero quienes eran esos niños?, mi mente me hacia millones de preguntas que yo no sabia responder.
-Si, soy yo, ¿Cómo me encontraron? Y ¿De donde vienen?- ellos me miraban con la confusión y la tristeza marcada en el rostro, no tenia idea de quienes eran ni que querían de mi, pero con escucharlos no perdía nada.
-Nuestro padre era Martin Price, tu hermano, el murió, lo asesinaron, pero antes de morirnos dejo una carta que nos decía donde buscarte.
-Pero ¿Quien lo mató? Mi mente estaba trabajando el doble de rápido para asimilar esa noticia, no había visto a mi hermano en años, y ahora recibía estas noticias de el.
-Vampiros, la familia de nuestra madre para ser exactos, es que vivíamos a escondidas de ellos, la mataron a ella también.
Todos eran vampiros incluso mamá, pero ella se enamoró de papá y nos tuvieron a nosotros, al parecer estaba prohibido, nosotros estábamos fuera de casa cuando esto pasó.
Mi padre era un licántropo, hemos venido a pie todo el camino, nos las hemos arreglado con nuestros instintos para sobrevivir, tenemos ciertas habilidades que otros no pueden superar y que nos ayudaron mucho.
Queríamos saber si nos podríamos quedar contigo, eres nuestra única familia, y no queremos seguir huyendo, nuestro padre nos mando contigo.
Me quede en silencio durante varios segundos, estaba en estado de shock, hasta que mi mente se recupero y lo único que dije fue.
-Pasen, hablaremos con Paul de esto, y veremos que sucede, no los voy a dejar en la calle.
Mi hermano era licántropo hace mucho tiempo, yo estaba al tanto de todo, el me había mordido por accidente, pero el me dio un antídoto que retrasaba la transformación durante un tiempo, esto me ayudo a tardar en transformarme y parecer mas humano, hasta hace unos meses que dejo de hacer efecto y no tenia forma de evitarlo, habría inventado toda la historia del callejón y el hombre lobo para que no culparan a Martin, y pensaba que me estaba funcionando.
Paul estaba ocupado, estaba rastreando una secta de vampiros, pero los datos que tenían eran muy pocos, Adam se puso a su lado, y de un momento a otro los encontró y dio aviso marcando en un mapa en la pared.
Lo más raro fue que ni siquiera tuvo que ver los datos, simplemente marcó en el mapa con el dedo y hablo, su hermana lo volvió para atrás y lo sentó en una silla.
Al principio no estaba seguro de lo que me decían con “Ciertas habilidades”, pero ahora lo entendía perfectamente, mas de lo que imaginaba, esos niños tenían poderes en cierta forma, no eran ni vampiros ni lobos, simplemente tenían una parte humana y otra que era alguna clase de mezcla.
Después hablaría con ellos para ver lo que en verdad podían hacer, estaba seguro que era mas que eso, me percate de que me estaba perdiendo en mis pensamientos, cuando al fin tome el control de mi cabeza, me di cuenta que Paul estaba rastreando el lugar, y que Adam no se había equivocado, estaba muy en lo cierto.
Todos los miraron con cara rara, al parecer ninguno se había dado cuenta que ellos estaban allí, hasta ahora.
Ellos parecían avergonzados, todos los miraban con los ojos abiertos y una mirada que decía ¿Quiénes son ellos?, cualquiera se habría sentido incómodo en una situación similar.
Yo lo habría hecho, estaba muy seguro, lo llevábamos en los genes, toda mi familia era así, y ellos eran sangre de mi sangre en cierta forma, así que no los dejaría en la calle por nada en el mundo.
-Ellos son mis sobrinos, mataron a mi hermano y a su mujer, y ellos lograron escapar, no tienen a nadie así que me voy a hacer cargo de ellos- todos me miraban fijamente con los ojos bien abiertos, no tuvieron problema en dejarlos con nosotros, sabia que los aceptarían, pero no estaba seguro de decirles la parte de los poderes, no todavía.
Quería ver de que eran capaces, mi hermano era el mejor licántropo que conocía, el podía dejarse llevar por el instinto pero controlando a la bestia en el, era realmente bueno en todo.
Adam iba a dormir en mi habitación, tenia un sofá-cama en el que podría acomodarse sin problemas, y Penélope iba a dormir con María, a ella le hacia falta una compañía femenina, me di cuenta que ambas se llevarían muy bien, al fin María podría hablar cosas de chicas con alguien mas, quería que estuviesen cómodos, sin problemas y que descansaran bien para que al día siguiente me hicieran una demostración de sus habilidades.
Adam era un chico sincero, se guardaba todo lo que pensaba y le molestaba mucho que todos vieran en su rostro a un niño inocente, el me aseguraba que no era eso, pero yo no lo comprendía, a veces hacia cosas que los otros encontraban extrañas, pero ¿Quién era normal de allí?, y Penélope era todo lo contrario a su hermano, ella decía todo lo que pensaba, nunca bajaba la guardia, y no parecía tan inocente como una niña.
Ella tenía más bien el carácter de una adulta, las cosas que tuvo que enfrentar le habían hecho madurar de una manera sorprendente.
Había llegado la mañana, pero yo reconsidere mi objetivo y decidí no ver sus poderes por ahora, quería pasar tiempo con ellos, no los veía hace tiempo y me alegraba mucho de que hubieran venido a mi.
Salimos a un restaurant, allí comimos y nos fuimos al parque, luego caminamos por toda la ciudad visitando los lugares turísticos.
Al llegar la noche, nos regresamos al refugio, no acostumbraba a salir desarmado de allí, pero era una salida para divertirnos, no para cazar así que deje el arma.
Cuando entramos por la puerta, todos estaban preparándose, iban a salir en busca de la secta y matarlos a todos, Adam y Penélope fueron con nosotros, les pedí amablemente que se quedaran en el auto para evitar que corrieran riesgos, entramos por una puerta secreta que se encontraba en la parte de atrás de la secta.
Entramos en cuando estaban por realizar alguna clase de ritual satánico, pero en cuanto nos vieron, todos ellos se abalanzaron sobre nosotros dejándonos inmóviles y encerrándonos en una jaula junto al sacrificio.
Me percate de que el sacrificio era un niño recién nacido, su madre estaba en una jaula junto a nosotros y lloraba mientras que gritaba una y otra vez que no le hicieran daño a su bebé.
Estábamos completamente desarmados, no podíamos hacer nada más que esperar un milagro.
En el auto, Adam estaba poniendo música, pero su hermana apago la radio y lo miro de mala gana, estaban cansados de esperar, se bajo del auto y llamo a su hermano.
-Vamos a ver por que tardan tanto, me quiero ir de aquí- su hermano la miro, su mirada le decía, “¿Estas loca?”
-Nos dijeron que esperáramos aquí- ella lo miro, pero en su mirada se reflejaba una expresión, su hermano bajo del auto con ella, y se dirigieron hacia la guarida.
Entraron por la misma puerta que los otros, al verlos a todos atrapados, se quedaron en estado de shock, estaban a punto de matar al bebe cuando voló por los aires y se dirigió a Adam aterrizando suavemente en sus brazos.
Penélope comenzó a dirigirse hacia ellos caminando lentamente junto a su hermano, no podía comprender como es que los vampiros no los podían tocar, no tenia sentido, pero todos estaban volando por los aires y golpeando contra las paredes de forma violenta.
Mi mente estaba muy lenta, estaba procesando lo que pasaba de manera muy lenta, no comprendía mucho, pero luego caí en la cuenta de lo que esperaba ver algún día de ellos sus “habilidades”, todos estaban muy sorprendidos, pero yo estaba anonadado.
Las puertas de la jaula salieron disparadas hacia un grupo de vampiros, tomamos a la madre del niño, y salimos corriendo.
En el auto, todos hacían preguntas que no sabia como responder como “¿Qué rayos paso? ¿Qué fue todo eso? ¿Cómo lo hicieron?, los chicos no dijeron nada hasta llegar al refugio, sabían que tenían que dar una explicación, y luego estaba yo, tendría que explicarles la razón por la que les oculte esa parte.
Pero aun no podían hablar, estaban agotados y nerviosos por la presión que se ejercía sobre ellos, todos sabían que era un tema delicado, y la presión no ayudaba en nada, solo empeoraba las cosas y las palabras salían con más dificultad.
Me fui a mi cuarto junto con ellos, quería darles aliento, yo conocía al grupo y sabia que no los iban a echar por una cosa como esa, además les habían salvado la vida y eso contaba mucho.
-Miren, quédense tranquilos que nadie los va a echar por eso, pero tienen que contarles la historia desde el principio, toda la historia- los estaba mirando fijamente a los ojos, y me di cuenta que su mirada reflejaba preocupación, no de que los corrieran, si no de lo que pensaran de ellos.
-Esta bien, pero no nos miren de forma extraña, aclaración, no nos miren como fenómenos, no nos gusta- la voz de Penélope era mas dura y firme en ese momento, luego su hermano dijo.
-Exacto, es molesto que nos traten de fenómenos, no pedimos esto, solo llegó y nada mas- el estaba hablando en susurros, supuse que estaba muy nervioso por la manera en que le temblaba la voz.
Fueron a la sala y se sentaron en el sofá, allí estaban todos esperando con los brazos cruzados, y con una expresión seria que ocultaba los nervios en el rostro.
No estaban acostumbrados a tratar con personas así, mis sobrinos comenzaron a contar la historia lentamente, pronunciaban perfectamente cada palabra con la intención de que nadie se perdiera nada.
La historia les llevó casi media hora, al terminar, ninguno sabia que decir, ahora tenían la mirada fija en el suelo, y vi que Paul estaba procesando todas la opciones, dos niños con poderes le vendrían muy bien al equipo, siempre y cuando los supieran controlar con mucho cuidado de no dañar a los suyos.
Me quede esperando la decisión del equipo, estaba caminando de un lado a otro sin cesar, estaba muy nervioso por la decisión que iban a tomar, la atmosfera estaba un poco tensa, mis sobrinos estaban sentados en el sofá con la mirada fija en el televisor, y aunque no decían nada, estaba seguro que en su interior estaban con miedo, miedo de regresar a las calles, o al lugar de donde vinieron.
Los segundos pasaban lentamente, el tic tac del reloj me estaba volviendo loco y me ponía mas incomodo.
Todos aparecieron por la puerta, se frenaron en una fila que parecía irrompible, y solo uno abrió la boca para hablar, los otros se quedaron mirando fijamente.
-Se quedan, tus sobrinos vivirán con nosotros y serán parte de los cazadores- mi cuerpo se inundo de felicidad, estaba totalmente lleno de alegría que estaba a punto de saltar como los niños cuando van al parque o al zoológico.
La tensión fue descendiendo hasta desaparecer por completo, pasamos la noche celebrando hasta no poder mas, Adam no pudo tomar alcohol y al principio se enojo un poco, por que todos lo trataron como un bebe, pero luego su enojo pareció disiparse, y transformo todas las bebidas en Coca Cola.
Su cara se ilumino con una sonrisa de satisfacción y un toque de picardía, luego comenzó a reírse cuando la bebida de Benjamín se transformo en leche materna, Benjamín, el fue el principal bromista sobre que era un bebe, y la venganza estaba hecha, todos se echaron a reír cuando el escupió la leche de forma repentina.
Se corretearon por toda la casa sin cesar, nos reímos tanto que la panza nos dolía pero no podíamos parar, era tan divertido y gracioso, desde que había llegado nunca vi a Adam tan feliz, riéndose y haciendo bromas con los otros.
Eso me puso muy feliz, María y Penélope estaban conversando animadas en un rincón mientras, se reían de las bromas que los muchachos realizaban.
Todos estábamos muy felices, me di cuenta que de Paul no estaba en la fiesta con nosotros, estaba en su cuarto encerrado, me fui a buscarlo, yo lo conocía como alguien a quien le gusta la fiesta, pero en su cuarto estaba sentado en su cama, me senté a su lado.
Había algo que estaba mal, tenía las manos puestas en su cara, no sabia que hacer, no estaba seguro si era malo o muy malo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara?
-Nada, es solo que… creo que estoy enamorado de María y no se como decírselo, ¿y si ella me rechaza?- estaba muy preocupado, podía sentirlo.
-Si quieres yo hablo con ella, averiguo que piensa de ti, o le pido ayuda a Penélope, ella es amiga, algo debe saber.
-Aunque me gustaría que hicieras eso, no puedo pedírtelo, tengo que decirle yo tarde o temprano.
Adam entro por la puerta, no parecía sorprendido de encontrarnos allí, se sentó al otro lado, y me hecho una mirada, quería que lo dejara a solas, al parecer tenia algo importante que hablar con Paul…
Una vez que salió, Adam comenzó a hablar con Paul
-He visto lo que te pasa, no tengas miedo de declararle tu amor, pues ella esta enamorada de ti desde hace tiempo, pero no se anima a decírtelo por que tiene miedo de no ser correspondida.
Paul lo miro con expresión confusa, ¿Cómo que has visto? Su cara reflejaba sorpresa, y luego volvió a la de preocupación.
-Adam parecía avergonzado, es que soy vidente y algunas veces leo mentes, mi hermana en cambio es médium, pero no lo usa mucho.
Todo pareció aclararse en ese momento, las dudas de Paul se esfumaron y el ensancho una amplia sonrisa, Adam salió de la habitación contestando una llamada antes que sonara el celular, antes de salir dijo, María viene en camino, y un ataque de nervios lo acecho.
El estaba hecho un desastre, y su cuarto estaba peor, escucho tres golpes suaves en la puerta, y luego la perilla de la puerta que se movía lentamente.
Una cabeza se asomo lentamente, casi con timidez, pero de una manera u otra el cuarto estaba presentable y su apariencia un poco mejor.
El la espero parado a un lado de la cama, estaba entusiasmado y también nervioso, “¿Vamos a dar un paseo?” su cara tenia una expresión de “Te lo suplico”, ella aceptó gustosamente, y juntos se fueron hacia el patio trasero, pero antes de salir por la puerta le dio una mirada de agradecimiento a Adam.
Caminaron por el patio hasta frenar debajo de un viejo roble, allí estaba un banco que ellos habían construido hacia semanas.
Se quedaron allí en silencio durante varios minutos, sentados uno al lado del otro
-María, hay algo que tienes que saber, me gustas mucho, mas de lo que te imaginas, incluso mas de lo que yo mismo me imaginaba, ¿Quieres ser mi novia?
María se había quedado boquiabierta y mirándolo con lo ojos bien abiertos por la sorpresa.
-Paul yo…- el le tapo la mano y dijo
- Este bien si no quieres
-Si quiero, siempre lo quise desde el primer día en que te vi.
El se levanto y le dio un gran abrazo mientras la besaba apasionadamente, sus labios se correspondían de tal manera que el mundo pareció dejar de existir.
No se habían dado cuenta de que algo les estaba vigilando desde las sombras, al acecho, esperando que ellos tuvieran la menor distracción para dar su golpe.
En ese momento llegó Penélope con Santiago, a los besos interrumpiendo el momento tan especial.
La extraña criatura desapareció en las sombras, solo había quedado su esencia, tan desconocida con esta, pero la muchacha se alertó, sus sentidos se pusieron en máximo nivel, separándose de Santiago y entrando en estado de trance.
Su mirada se posaba fijamente en la nada, su voz le hablaba a nadie, todo era muy confuso, pero se oían susurros provenientes de su boca.
-Algo os vigila, peligro, oscuridad, las sombras están entrando aquí.
Luego cayo desmayada en los brazos de su pareja quien la sostuvo con un rápido movimiento en sus brazos, y la cargo en ellos acunándola suavemente, y llevándola a dentro, no era tan grande, pero Santiago obtenía una mayor fuerza a medida que mataba más vampiros.
Nadie comprendía como, pero esa era la verdad, al entrar, todos los miraron alertados, la cara de Paul era sombría, mientras que su novia le tomaba la mano lentamente y se la apretaba para que se despertara de sus pensamientos.
Su hermano entro en posición defensiva, no dejaba que nadie la tocara, se sentó a su lado y cerro lo ojos con fuerza, mientras intentaba establecer una conexión con ella, observó con detalle cada escena de lo ocurrido, las palabras que dijo, todo con mucha claridad, luego la hizo despertar lentamente y la ayudo a reincorporarse con mucho cuidado.
Penélope estaba perdida, su cabeza le daba mil vueltas y su mirada era desorbitaba, estaba débil luego de lo ocurrido, pero estaba bien, la llevaron a su cama y la dejaron allí toda la noche, a la espera de que a la mañana siguiente estuviera recuperada y como nueva…
Cuando Paul me conto lo ocurrido, no estaba seguro de que hacer, todo fue muy extraño, mi cuerpo se lleno de extrañas sensaciones, que ni yo mismo conocía, tenia miedo por mis sobrinos, y un poco de curiosidad por la extraña criatura, si es que se le podría decir así.
Nadie tenia idea de que era y nadie la había visto, Penélope nombró a las sombras, algo nos vigilaba desde allí, y nosotros no sabíamos que hacer, me senté en la biblioteca y me pase la noche buscando libros de brujería, rituales de protección, y también investigue un poco de criaturas de las sombras.
No tenia mucha información, solo algunos hechizos de protección, pero no estaba seguro de lo que hacía, nunca me anime a hacer algo así, incluso no creía en nada sobrenatural, mi mente se negaba a aceptar que existían criaturas en la oscuridad.
Lleve algunos libros a la casa, quería ver a Penélope cuando despertara, estaba seguro que ella era buena en esto de los hechizos, después de todo era médium, su sangre estaba relacionada con la brujería, pero solo ella lo tenia ese poder o eso creía.
Me senté en una silla que se encontraba en su cuarto, la habitación estaba muy oscura, la perilla de la puerta comenzó a moverse lentamente, me paré atrás de la puerta, a la espera de que entrara alguien, pero en vez de eso, Adam entro lentamente, poniendo los brazos como escudo para que no le pegara.
Junto a el traía un enorme libro forrado en cuero y un extraño símbolo en su tapa, en seguida se lo arrebate.
-¿Qué es esto?
-Es un libro de magia, estaba buscando un hechizo de protección o algo parecido, mi hermana no esta loca, estoy seguro, las palabras del libro son muy complicadas, prefiero esperar a que ella despierte, y ponernos en marcha.
Juntamos todos los ingredientes necesarios, solo quedaba esperar una noche, pero no estaba seguro si teníamos tiempo para esperar, la criatura podría entrar en el refugio esta misma noche, y ahí nadie nos podía proteger a nosotros.
Pero Adam insistió en que la dejáramos dormir, esas cosas requerían de mucha energía, y ella estaba totalmente agotada.
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