martes, 22 de febrero de 2011

Capitulo 2: Visitas inesperadas


Esa noche, tuve un sueño muy extraño en el que Alma me llamaba, me citaba en mi antiguo laboratorio, no había vuelto allí, desde que me atacaron, me desperté sobresaltado no estaba seguro que fuera solo un sueño, era demasiado real.
Decidí ir solo, temía que los otros la quisieran matar, y tuviera que pelear contra ellos para salvarla, me asegure que todos estaban dormidos antes de salir, no quería que sospecharan, pero tenía un mal presentimiento.
Llegue en cuestión de minutos, el laboratorio no estaba muy lejos, ella salió desde las sombras como una figura fantasmal, era muy hermosa, pero se encontraba con una mirada firme y apenada, a su lado apareció su esposo, tenia una figura demasiado elegante.
-Me alegro que vinieras solo, ella no quería que te mataran, y yo no la quería ver triste.
No entendía nada, ¿Qué quiso decir con eso?, un millón de pensamientos rondaban mi cabeza, estaba uniendo los cabos sueltos, iban al refugio, no pude decir nada por unos segundos
-No pueden entrar, no fueron invitados-yo estaba confiado en ese momento, pero el se reía de una forma maligna que me puso los pelos de punta.
-Te equivocas, nos dejaste entrar mientras dormías, a todos los que quisieran- mi cabeza comenzó a dar vueltas, salí corriendo a toda velocidad de regreso, esperaba que no fuera demasiado tarde, ellos estaban a punto de entrar cuando grite
-¡No pueden entrar! Retiro mi invitación- ellos me miraron, en sus ojos ardía un fuego temible comenzaron a saltar sobre mi, llame al celular de Paul, esperaba que estuviera bien, y que revisara todo, pero no contestaba.
Entre rápidamente por el garaje, cambie de forma, tenia que estar preparado para cualquier  cosa, no sabia que me podría encontrar allí.
Todos estaban dormidos, los desperté, la alarma no funcionaba, comencé a gritar como loco, y a golpear unas sartenes, todos se levantaron de un salto.
No se me ocurría nada más por hacer, estaba a punto de entrar en pánico y en una crisis nerviosa, no me pasaba muy seguido, pero en ese momento había surgido de la parte más profunda de mí ser.
Temía por ellos, me habían dado toda su confianza y la había traicionado, inconscientemente, pero estaba hecho, no estaba seguro que me iban a perdonar, si iba a morir, quería que fuera con ellos y no quedarme como la mascota de aquel hombre con apariencia tétrica y malévola.
Además ella me llamo para que cayera en su trampa, en ese momento entendí por que no nos atacaban hace días, estaban planeando su emboscada, me manejaban mientras dormía, ellos controlaban mi mente en cierta forma.
Esperamos hasta el amanecer, al salir no había ningún intruso que matar, teníamos que buscar un nuevo lugar, pero no sabíamos donde, mientras tanto, Santiago me dio varias sesiones de hipnosis, para que no entraran de nuevo en mi cabeza, estaba funcionando de maravilla.
Quería probar la hipnosis con la licantropía, quizás me podía ayudar a mantener abierta mi mente y así no limitar mis sentidos, pero no lo iba a hacer por ahora, no sabia lo que pasaría, o si funcionaria, todo estaba tranquilo.
Decidimos no cambiar de lugar, instalamos armas que daban una excelente vista hacia fuera, sensores, alarmas, cámaras y mas armas, no queríamos correr riesgos.
Salimos a dar una vuelta en auto, la noche estaba aburrida, nos encontramos una muchacha que estaba huyendo de unos pandilleros, casi la chocamos, pero ella dio un salto y paso por encima del auto, mientras los pandilleros golpearon el auto y luego corrieron en busca de ella.
Los seguimos, nos detuvimos en una esquina donde se veía que estaban golpeando a alguien, no estábamos seguros de bajar, pero lo hicimos, los pandilleros eran vampiros, lo único que pensé fue ¿Por que golpeaban a uno de su especie? No tenía mucho sentido
-Déjenla en paz- ellos nos miraron de una forma muy curiosa y comenzaron a reírse, nadie les había contado un chiste.
-¿O que?- tenían una mirada desafiante en los ojos, los miraba y se me cruzaban todo tipo de imágenes, nada bueno les esperaba.
-Morirán- los matamos a todos sin piedad alguna, eran unos cretinos y al parecer no les habían enseñado a pelear, tiraban golpes para cualquier lado.
La chica se quedo tirada en el suelo, mientras se alejaba arrastrándose de nosotros, hasta que me metí en su camino y se agarro de mis pies, me miraba de una forma que todo me daba vueltas.
-Ayúdame, por favor, no quiero morir- estaba llorando de una manera inquietante, no la queríamos matar, pero si queríamos saber el motivo de la paliza que le habían dado.
-Tranquila, no lo haremos- la levantamos lentamente, y la sentamos en un banco, tuvimos una reunión de grupo.
-No la podemos llevar al refugio, podría ser una trampa- todos estábamos de acuerdo con eso, no cabía duda.
-Tiene razón, pero  ¿A dónde la llevaremos?
-Llevémosla a mi antiguo laboratorio- todos se quedaron mirándome como si hubiera dicho algo malo,  pero aceptaron, me quede pensando en esas miradas, ¿por que las habían hecho? ¿Había dicho algo malo? No estaba seguro.
La sentamos en una silla, la íbamos a atar, pero no se podía parar, por lo que  estábamos seguros, no se iba a escapar.
-¿Por qué te golpearon? Ella miraba dudosa, no decía nada, solo pasaba la mirada de uno a otro, Paul hacía los interrogatorios mientras nosotros mirábamos.
-Estábamos con mi novio, el jefe estaba hablando de un gran día o algo así, al parecer no debíamos escuchar eso, nos empezaron a cazar, corrimos lo más rápido que pudimos, pero… - comenzó a sollozar, hasta que por fin continuó
Mientras cruzábamos el arroyo, lo atraparon, Atraparon a Javier, y sin piedad alguna le enterraron una estaca en su pecho, lo único que me dijo fue “corre, sálvate”- no pudo continuar, se puso a llorar desconsoladamente, María comenzó a llorar en silencio, su historia era parecida, solo que a su novio lo mataron sin ningún motivo y era humano.
Ella había estado vagando por toda la ciudad sin esperanza alguna, hasta que la encontraron, y comenzaron a seguirla, después de eso se encontró con los cazadores, y se quedo con ellos.
La muchacha necesitaba protección, le dejamos un celular, nos tendría que llamar, pero mientras tanto debía quedarse aquí, no debía dejar entrar a nadie, esperábamos que lo pudiera hacer.
Casi estaba amaneciendo cuando regresamos, la chica se quedo metida en una habitación bien cerrada, protegida de la luz, todos estábamos agotados, nos fuimos a descansar, nos lo merecíamos.
Durante varias noches, regresamos con la chica, le llevábamos animales, no eran de su preferencia, pero la mantenían fuerte, y se recuperaba más rápido.
Hasta que una noche llegamos y ella no estaba allí, se fue sin dejar pista alguna, solo encontramos una nota que decía “gracias”.
Nos volvimos, nadie dijo nada, todos estábamos sorprendidos por la escapada, ninguno quería que se fuera, menos María, que sentía que había encontrado a alguien que la comprendía en cierta forma.
Las cosas suceden por una razón, no podía comprender cual era, mi mente trabajaba lo más que podía, pero seguía sin comprender, nadie había sido malo con ella, la tratábamos como a una persona normal, no encontraba un motivo para que huyera.
María se recupero a los pocos días, era una muchacha fuerte y eso era muy bueno.
Todo transcurría con total naturalidad, ninguno hizo comentario alguno de lo ocurrido, hace días o de Diego quien era el tema de conversación mas discutido en el grupo, yo no hacia ningún comentario, era un idiota y estaba seguro que algo tenia que ver con esos vampiros.
Aunque nadie se daba cuenta, yo prefería no hablar de eso y estaba seguro que pronto se olvidaría ese repetitivo tema de conversación.
Aquella noche, Alma se presentó en mi ventana, no tenia idea de cómo había esquivado los sensores, pero no la deje pasar, se quedo sentada en la ventana, su cara tenía una expresión de amargura y tristeza que me partía el corazón en miles de pedazos.
Esa sensación no me gustaba para nada, pero ya no sabia en quien confiar, solo estaban los cazadores, quienes me  ayudaron cuando no tenía a nadie más que a mi mismo.
Solo quería pedirme perdón por la traición, pero no podía perdonarla, no podía olvidar lo que me hizo, no le encontraba sentido a aquella traición, y me sentía lastimado con eso.
Estaba herido, sentía que mi corazón no podía soportar una desilusión mas, sentí el impulso de cerrarle la ventana en la cara y acostarme a dormir, era mejor que ella se fuera, no quería verla de nuevo, hice caso a mis instintos,  cerré mis ojos y me quede esperando a que el sueño me venciera, las lagrimas corrían por mi mejilla, mientras me las secaba, salí por la puerta de mi cuarto, y me senté en la sala, me quede viendo películas toda la noche hasta dormirme.
Solo pude dormir un par de horas, me levante para desayunar, y supuse que no se ahorrarían los comentarios sobre mi estado
-Te ves fatal- dijo María mientras se ataba el cabello en una cola.
-¿Cuántos camiones te chocaron?- Santiago le ponía humor a todo lo que decía, o al menos intentaba subir el animo de la gente cuando estaba mal.
-¿Sufres de insomnio o algo parecido?- Benjamín fue el único que pregunto eso, intentaba ahorrarse las preguntas y comentarios.
Mientras que Paul no dijo nada, solo me miraba con una cara que decía “Hablaremos mas tarde” estaba seguro de eso, en algún momento hablaría con el y le contaría del tema, no quería que nadie se preocupara por mi, y el único que conocía mis secretos  era el, nadie mas conocía mi vida, era de las personas que prefieren tener una vida misteriosa y eso seguiría así por algún tiempo, no conocía lo suficiente al grupo para contarles sobre mi vida, o las cosas por las que había pasado, mi mente era un laberinto en el que ni yo mismo conocía, lo que me podía encontrar, muchas veces sentía la necesidad de contarles mi ida a todo el mundo, pero algo en mi cabeza me decía ¡No! Y me retractaba en ese mismo instante.
Me pase toda la tarde en bata, no tenia ánimos para hacer nada, solo quería sentarme y ver televisión toda la tarde, no podía dormir, y estaba demasiado deprimido para todo, solo encontraba películas de amor, vampiros y dibujos, pero todo me recordaba a ella de alguna forma.
No planeaba ninguna locura, no tenia el valor suficiente para hacerlas, y esa era la salida de los cobardes, mi amigo se acerco a mi, ese era el momento en el que iba a desahogar, siempre me sentí mejor contándole a alguien de mis penas, se sentía liberador hacerlo siempre y cuando fuera alguien de mi absoluta confianza.
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué estas así?- estaba confundido, no me sentía bien con nadie ni nada, pero le respondí.
-Anoche Alma vino a verme, le di la espalda, pero tenia una expresión que me partió el alma, le cerré la ventana en la cara y me acosté, pero no pude dormir.
No podía dejar de pensar en ella, me duele su traición, fue como si me hubieran clavado una daga en el centro de mi corazón una y otra vez hasta dejarme un enorme hoyo.
El me miraba, sabia de lo que hablaba, se quedo callado por un instante y luego comenzó a darme un consejo.
-Mira, lamento mucho todo lo que paso, pero no me gusta que estés así, ella fue una tonta si te valoro lo suficiente y te traiciono, pero tú no te lo merecías.
Por favor, levántate e intenta estar bien, a mi tampoco me gusta verte así, se que estas sufriendo, pero nosotros te vamos a ayudar, se dirigió a la puerta pero antes de irse dijo “Dicen que es de héroes sonreír cuando el corazón llora”
Salió de la habitación, sus palabras rondaban en mi cabeza, y sabía que tenia razón, me saque la bata de baño y salí de la habitación.
Estaba seguro que las cosas iban a mejorar, solo necesitaba tiempo, pero esa frase me abrió los ojos de muchas maneras.
Amaba a Alma con toda mi vida, ella era parte de mi corazón y era solo mía, pero me traiciono, eso fue lo mas doloroso, me partió el alma verla de esa manera, pero también me partió el corazón la traición, la ultima semana solo deseaba que me abrieran el pecho y me sacaran lo que quedaba de mi corazón, pero decidí hacerle caso a mi amigo.
Fue el mejor consejo que me habían dado, era un genio, sabia que decir en cada ocasión, y le acertaba siempre.
Las cosas transcurrieron con tranquilidad, no hubo mucha acción, pero estuvimos jodiendo toda la semana, habíamos comprado un equipo de sonido, era genial, lo mejor que habíamos hecho, pusimos música a todo volumen, y comenzamos a bailar, durante la noche, escuchaba una radio que se llamaba “Marinero de la noche” pasaban música romántica de lunes a jueves toda la noche hasta las 4am, me relajaba y me hacia recordar buenos momentos.
Y así pasaba todas las noches excepto los fines de semana que no la daban, mientras escuchaba el ultimo bloque, recordé que tenia una lista de canciones para grabar, la habría guardado dentro de una caja, comencé a buscarla por todos lados, estaba seguro de que no la había olvidado, el día que me mude, estaba seguro de haberla visto, pero no podía recordar donde la dejé.
Estaba en el ropero, me puse de cabeza a revisarla, y me encontré con una pequeña cadena, tenia la mitad de un corazón, recordé haberle regalado la otra mitad a ella cuando cumplimos un mes, la arroje sin pensarlo dos veces, cayo en una esquina de la habitación, después continúe mi búsqueda, ese papel tenia que estar en algún lado, no lo había cambiado de lugar, estaba mas que seguro.
En el fondo de la caja, se encontraban un montón de cartas, eran de los meses que habíamos pasado juntos, y  tapado con ellas se encontraba un pequeño estuche negro.
Lo había comprado la semana antes de que me dieran la paliza, estaba esperando el momento adecuado para proponerle matrimonio, pero no podía ser en una cena debido a que ella no resistía la comida humana, por lo que era un tanto complicado.
Deje la caja a un costado, no resistía pensar en eso, encontré el papel que buscaba bajo el estuche, y salí rápidamente de la habitación, casi estaba corriendo hacia la puerta, necesitaba tomar aire mientras intentaba bloquear el mar de recuerdos que se acercaban a mi.
Para mis lamentos no funciono, los recuerdos llegaban a mí y me golpeaban como si fueran balas de plata, cada uno de ellos me lastimaba mucho. Mi corazón se retorcía y mi alma se estrujaba, sacando a fuera todo el dolor y la angustia que tenia guardada muy en el fondo de mi ser.
Me esforcé lo más que pude para que no se me escaparan las lágrimas, tenia que distraerme de alguna forma u otra, puse la música a todo volumen y cerré los ojos con fuerza.
Quería que todo eso desapareciera, que el dolor se esfumara, puse  “Nota de suicidio” de porta, me visualizaba a mi mismo mientras escuchaba la canción, estaba completamente destrozado.
Me levante de un salto cuando Paul me golpeo la cabeza con una naranja, me estaba mirando feo, le baje el volumen a la música mientras el se acercaba a mi y se sentaba a mi lado.
-Lo intente, hice todo lo posible, pero cada recuerdo me parte el alma en mil pedazos, y no puedo sonreír – el me miraba fijamente, su expresión estaba cambiada de un momento a otro.
-Tranquilo, cuentas conmigo, yo te apoyo en las decisiones que tomes, pero por favor, no hagas locuras, no me dejes sin un mejor amigo, sin un hermano.
En su cara se reflejaba la tristeza, parecía que estaba agonizando cuando me decía esas palabras, quería tranquilizarlo.
-Esta bien, gracias por ayudarme, Prometo que no hare locuras.
Se expresión mejoro bastante, pero sabia que en el fondo estaba la preocupación de un hermano, de un gran amigo.
Me estaba volviendo loco, de eso estaba seguro, nada tenia el suficiente sentido o valor para mi, solo tenia a mis amigos, pero no tenia nada mas, incluso el dinero no tenia el valor suficiente para mi, intente poner la mejor cara, para tranquilizar a todos.
Podía fingir que todo estaba bien, al menos así no se preocuparían por mí e intentaría olvidarme de ella, la iba a sacar de mi corazón y de mi alma aunque me llevara toda la vida hacerlo, lo lograría al final, triunfaría.
Queme todas las cartas, las fotos, y vendí el anillo, obtuve  bastante dinero con el que me compre una PlayStation 3, pensé que eso me distraería lo suficiente como para no caer en la depresión otra vez.
Estábamos todos emocionados, nos pasamos toda la noche jugando, María era demasiado buena en las espadas, ninguno pudo ganarle.
Ella se la paso festejando toda la noche, jugamos todos los juegos, al amanecer estábamos muertos de cansancio.
Esa fue la mejor noche de amigos que habíamos tenido, a la noche siguiente, solo tuvimos dos o tres ataques de vampiros, nada de que preocuparse, pues los matamos automáticamente.
Repetimos las noches de música y la de juegos una vez a la semana, a veces combinábamos las dos juntas y la pasábamos genial, no teníamos mucho trabajo por hacer, pues casi no quedaban vampiros y los hombres lobo estaban en extinción, pues no se encontraban muchos ejemplares, muy pronto nos tendríamos que mudar otra vez, y comenzaría una nueva vida, era lo mas indicado o lo mejor para mi.
Teníamos noticias de varias ciudades donde se habían registrado casos, muertes sospechosas y más asesinatos.
Ya estábamos haciendo una lista de las ciudades más sospechosas, pero aun quedaban vampiros, no nos íbamos a ir hasta que todos fueran eliminados, cueste lo que cueste, prometimos que ningún  vampiro quedaría vivo en esa ciudad.
Salimos a cazarlos a la mitad de la noche, cuando todos estaban durmiendo y solamente quedaban algunos ignorantes, borrachos, drogadictos, o personas que salían de una fiesta y tomaban el camino equivocado.
Nosotros los salvábamos, algunas veces, llegábamos tarde y le dábamos la muerte, solo para salvar su alma.
Algunas veces, salíamos a divertirnos y los perseguíamos por toda la ciudad, muy pocas veces perdía el control de mi otra personalidad, pero cuando lo hacia mataba a todos los vampiros que encontraba y mis compañeros se quejaban por que no les dejaba ninguno para ellos.
Me pasaban los días jugando, escuchando música, íbamos muy seguido al parque, cada tanto entraba en un estado de locura o mejor dicho inmadurez, hacia toda clase de pavadas, esos momentos, tenia más energía y sentía la adrenalina corriendo por mis venas de tal manera que me daban ganas de correr hasta el fin del mundo.
Me gustaba la sensación, incluso hasta me hacia reír, eso era bueno, ya que me permitía relajarme y poder disfrutar mas los momentos.
Iba a extrañar Córdoba, era una ciudad muy bella, las atracciones turísticas eran muchas y me divertía más de lo que pensaba, me alegraba de que aún quedaran vampiros  en la ciudad.

Agradecimiento: se que los agradecimientos van al final, pero preferí hacer una excepción  y darles las gracias a mi amigo y hermano del alma Jack a quien le robe una frase que había puesto en su nick  del MSN el año pasado, para poder seguir escribiendo y siempre me aconsejo y me ayudo de alguna forma  u otra, y pensar que habíamos comenzado con el pie izquierdo, pero cuando de verdad lo conocí, me di cuenta que es una buena persona y que se merece lo mejor del mundo, le deseo lo mejor junto a mi cuñada y amiga Ghiina. (:
NA: Espero que les este gustando la novela… y si no les gusta solo les hago una pregunta ¿Qué hacen leyéndola?... jajaja ok no… =)
                                                                                     

jueves, 17 de febrero de 2011

Capitulo 1: Cazadores



Estaba en mi nuevo laboratorio, todas las luces estaban prendidas, necesitaba encontrar una cura para la licantropía, pero ya estaba perdiendo la esperanza, la estaba controlando pero sabía que no iba a poder estar con ella, iba contra las reglas. Alguien golpeo mi ventana, era ella, no podía entrar sin ser invitada, era una de las desgracias del vampirismo, aunque a veces tenia sus ventajas.
-Pasa- yo estaba sentado en mi escritorio, ella traía puesto un hermoso vestido blanco con perlas que resaltaba su esbelta figura, me quede sin palabras mientras ella se acercaba a mí.
-Gracias, que bonito laboratorio- ella era muy cuidadosa con todo lo que tocaba, mientras miraba todo a su alrededor.
Íbamos a salir, yo me estaba abrochando la camisa, ella poso su mano en mi pecho, me había abrochado mal la camisa, me la desprendió, pasó sus manos por mis abdominales, y luego la comenzó a abrochar, lentamente.
Me quede mirándola, me ayudo a ponerme el saco y salimos de ahí.
Fuimos al cine, luego al parque, yo la espere sentado mientras ella se iba de caza, me habría gustado acompañarla, pero no quería cambiar de forma, no tenia idea de cómo reaccionaria la bestia en mí con un vampiro.
Caminamos por el parque, Alma estaba muy hermosa, me sorprendía que su vestido no se ensuciara cuando cazaba.
Ella me estaba mirando, parecía que me quería decir algo, pero no se animaba.
-Tomas, tengo que irme a casa, ya casi amanece, mi familia me espera- no me gustaba separarme de ella, pero no tenía opción.
 Llegue a casa cuando el sol estaba a fuera,  escuche un mensaje de ella, en el que me avisaba que había llegado a casa a salvo, eso me hizo dormir mas tranquilo.
Al levantarme, ya casi anochecía, me prepare algo para comer, aun se vislumbraba una tenue luz.
Se acercaba la luna llena, lo presentía. Ella no iba a venir esta noche, su clan sospecharía demasiado y la acusarían por traición.
Yo quería que escapáramos, pero no podíamos, su clan nos daría caza toda la vida, comencé a considerar las opciones, pero no eran muchas.
Me dirigí hacia la heladera, tenia mucha hambre, hacia días que no comía bien, comí todo lo que encontré a mano, luego me dirigí al baño.
Me estaba duchando, el agua estaba caliente, por lo que me relajo bastante.
Estaba muy aburrido en casa, tome mi abrigo y salí a dar un paseo, me gustaba meterme por los callejones oscuros, saltar por las paredes, se sentía muy bien cuando liberaba mi parte lobuna un poco, me ayudaba a mantenerla controlada.
Estaba a la mitad de un callejón, y alguien me seguía, era demasiado rápido para ser humano, lo espere, podía ser Alma, era una mujer, del otro lado del callejón se acercaba otro mas, era un hombre.
En seguida caí en la cuenta de que no era ella, intente salir por los techos, pero allí había más.
Volví al suelo, sabía que no tenía oportunidad, no había nada que hacer.
-Venimos a darte un mensaje, Alma se va a casar, aléjate de ella y no saldrás lastimado.
-No lo hare, la amo, primero tendrán que matarme-se miraron unos a otros, parecían dudosos pero luego hicieron una sonrisa.
Se abalanzaron sobre mí, yo cambie de fase completamente, pero no fue suficiente.
Me golpearon de diferentes partes, estaba solo y no podía hacer nada, me sentí indefenso, hasta que todo se volvió oscuro, no veía nada, probablemente estaba muerto.
Desperté en una camilla de hospital, pero no estaba ahí, parecía una habitación, me quede en la cama durante un largo rato, no me podía levantar.
Un grupo de personas entro en la habitación, no sabia quienes eran, no las había visto nunca, no podía  hablar, estaba en un completo shock.
-¿Quiénes eran esos vampiros que casi te matan?- hablaba una mujer, se notaba por la voz.
Una ola de pensamientos y recuerdos rondaban mi cabeza, no sabia que me harían, le di una respuesta involuntaria, no quería decirles, pero mi cerebro trabajaba solo.
-No lo se, son del clan de mi novia, pero ahora se va a casar con el jefe o eso me dijeron.
No les creía una sola palabra, pero si era cierto, no sabia que iba a pasar conmigo, que iba a hacer, decidí no hacer la cura, la licantropía servía para muchas cosas si se la usaba de la manera adecuada.
Ellos estaban en una conversación grupal, no podía escuchar mucho, y me dolía la cabeza, me quise levantar pero ellos se pusieron en guardia evitándome el paso.
Parecía que tuvieran miedo, y así era, me estaban vigilando, no podía hacer nada, ni irme a casa porque ellos me seguirían.
Pasaron los días, ellos estaban más tranquilos así que decidí hablar con el jefe, eran cazadores, no sabía como tratarlos sin que me mataran.
Se llamaba Paul, me parecía conocido, no olvidaba una cara jamás pero en mi recuerdo era mas joven.
Me quede pensando durante un largo rato, trataba de recordar donde lo había visto, pero no estaba seguro, me acosté a dormir, esperaba recordarlo por la mañana.
Eran las 2:00am y aun no lograba conciliar el sueño, miles de pensamientos rondaban en mi cabeza, comencé a buscar en los estantes del baño, había visto pastillas para dormir, cuando por fin las encontré,  tome  dos con un vaso de agua.
Me recosté en mi cama, lentamente fui cerrando los ojos, hasta caer en un sueño, me encontraba en un oscuro pasillo, todas las puertas estaban abiertas, algo comenzó a perseguirme, me metí en la primera habitación, esta tenia un estrecho pasillo que paso a paso se hacia mas estrecho, corrí lo mas rápido que pude, pero no era suficientemente rápido, salte y alcance la perilla de la puerta que estaba al final, me encontré en una escuela, había niños jugando por toda partes, me llamo la atención un grupo de ellos que se encontraban en los escalones, había un niño parado junto a la pared, a su lado había un enorme árbol.
Me percate de algo que se movía entre sus ramas, era ella los estaba acechando, salto sobre el chico, le rompió el cuello y comenzó a beber, yo corría hacia ella, tenia que detenerla de alguna forma, al llegar el chico estaba tirado en el suelo, no había nadie mas, al darlo vuelta, lo vi era Paul Bass, aquel niño al que le habían roto el cuello, ahora era un hombre y estaba vivo, nada tenia sentido, corrí hacia otra puerta, esperaba salir a un lugar mejor.
Continuaban siguiéndome, entre en los baños, allí comenzaron a rodearme unas sombras, tenían muchas armas, eran los cazadores, tras de mi había una pequeña niña, su piel era blanca como la cal y fría como el hielo, se le notaban un par de colmillos saliendo se su boca, ella estaba asustada y me pedía que la protegiera, sus cabellos rubios caían tapándole su cara.
Cargue a la niña en mis brazos y corrí hacia el bosque, los cazadores nos estaban siguiendo, pero no los vi mas, pensé que se habían rendido, la niña estaba sentada en las sombras, cuando levanto la cara para que la viera, era ella, mis ojos se abrieron como platos, no sabia que hacer, me había quedado paralizado, me percate de varias sombras que se movían a nuestro alrededor, la abrace con fuerza, pero la tomaron lo mismo, desasieron mi abrazo como si no estuviera ahí, y se la llevaron, ella me gritaba que la ayudara, pero mis piernas corrían lo mas rápido que podían, pero daba la impresión de ir muy lento.
Me levante sobresaltado y con la respiración agitada, sudaba como si me hubiesen echado un balde con agua, fui a la cocina por un vaso de agua, ya estaba amaneciendo.
Me di cuanta por que me parecía conocido el jefe, había sido mi compañero en la primaria, luego de que mataran a su padre, se mudaron y entonces no lo volví a ver, no esperaba que el me recordara, había pasado mucho tiempo.
Todos estaban despiertos, estaban entrenando, el estaba observando todo, no se le pasaba ningún detalle, me dirigí hacia el y me senté a su lado.
-¿Paul Bass?-el me miro con los ojos bien abiertos, al parecer nadie sabia su verdadero apellido, se lo había cambiado hace años.
-¿De donde sacaste ese apellido? ¿Quien te lo dijo?- me di cuenta que era el, no podía ser nadie mas.
-Te recuerdo, fuiste a la primaria conmigo hasta que mataron a tu padre, entonces te mudaste, no estaba seguro si debía sonreír o no, soy Tomas Price, ¿me recuerdas?- nos quedamos en silencio durante un largo tiempo, me percate de que todos nos estaban mirando, pero cuando los vi, ellos continuaron con lo suyo.
El se había quedado en estado de shock, estaba mirando al suelo, pero yo estaba más que seguro de que estaba recordando algo, algo que nadie más sabía.
-Te recuerdo, estabas  dos bancos tras de mi, ¿Cómo llegaste a convertirte en un licántropo?, el sabia la respuesta, ya que era la única forma.
-Hace unos meses, salía de un boliche, me metí por un callejón oscuro cuando me agarro un grupo de chicos, me golpearon hasta no poder mas, cuando de los techos algo salto hacia nosotros, los asesino a todos, y luego comenzó a olfatearme, quería asegurarse que estaba muerto, entonces me mordió en el cuello, fue muy doloroso, me arrastre hacia la calle, donde una mujer me encontró y llamo a urgencias.
Estuve muerto durante 6 minutos, luego me revivieron y desperté en un hospital, con mordidas extrañas, parecían de perro, pero nadie estaba seguro, ¿Y tú? ¿Cómo llegaste a ser un cazador?- lo mire fijamente, el abrió la boca para inhalar una gran bocanada de aire y comenzó.
-¿Recuerdas que mi padre había sido asesinado? Fueron vampiros, el estaba en su oficina, iba a llegar mas tarde de lo usual porque le habían dado trabajo extra, cuando salió del edificio, ya había oscurecido, ellos lo siguieron y a mitad de la calle, cerca de mi casa comenzaron a correrlo, como si fuera un pequeño conejo, yo estaba mirando desde la ventana, siempre lo esperaba, yo estaba viendo cuando lo mataron, bebieron cada gota de su sangre, no le dejaron nada.
En ese momento, me jure que cazaría  a esas endemoniadas criaturas, las seguiría a donde fueran, y las mataría, nos mudamos frente a un anciano chino, yo le ayudaba con sus cosas, y el me enseñaba a luchar, y a cazar.
Aprendí todo lo que pude, luego  cuando cumplí 20 comencé a buscar historias de personas con casos parecidos, y eh aquí.
Señalo a su grupo,  me los presento uno a uno, eran cuatro personas, María, Santiago, Diego y Benjamín.
Estuve entrenando con ellos, eran muy bueno yo podía controlar mi “otra parte”, pro lo que ellos me dijeron “únete al grupo”, yo acepte, necesitaba algo que me despejara la mente.
Comenzó a brillar una luz roja, todos comenzaron a moverse mas rápido de lo común, eran vampiros, me llevaron con ellos, pero no  me dejaron luchar.
Eran una pandilla de 7 vampiros callejeros, estaban destrozando cosas, yo los miraba a todos, eran muy buenos en lo que hacían, ahora me daba cuenta por que llevaban 6 años luchando, Paul les había enseñado bien, ningún vampiro tuvo oportunidad, los mataron demasiado rápido.
Algún día yo iba a hacer eso con el clan de Alma, y ella podría ser al fin libre, pero hoy no era ese día, tenia mucho que aprender, y Alma estaba casada con otro, ya no tenia oportunidad, los cazadores me habían aceptado muy bien, hablábamos de cualquier tema que se nos ocurriera, contábamos chistes, hacíamos fogatas, todo era demasiado bueno.
Me sentía como en mi casa, y me gustaba eso, no me había sentido así nunca, me pareció que había nacido para ser cazador.
Lo que más me divertía, era matar vampiros, ya no me sentía como un perrito en peligro con ellos, ahora era un perro fuerte y ellos eran como simples gatitos.
Una noche decidimos ir a acampar al bosque, no había mucho trabajo en la ciudad, íbamos a pasar la noche allí.
Paul y yo éramos muy buenos amigos desde entonces, al que no le caía muy bien era a Diego, no entendía por que, pero vivíamos en completa discordia.
Ese bosque me hizo recordar aquel extraño sueño, durante la noche, decidí ir a explorar, me adentre mucho hasta que encontré una vieja cabaña, podía oler el miedo que salía por las ventanas, me puse en guardia de inmediato, no llame a nadie, no quería despertarlos por algo que probablemente no era nada.
Entre en la cabaña, estaba muy oscuro, las luces no funcionaban, tuve que usar mi encendedor, siempre lo tenia a mano por una razón u otra.
Mientras la exploraba me encontré con algo que me dejo horrorizado, mi cara se crispo del horror, había una adolescente atada en la cama, rompí las cadenas que la retenían y la lleve con los otros, corría lo mas rápido que podía, pero me esforzaba por ir mas rápido aun.
 Todos estaban dormidos, a lo lejos se veían sombras que se dirigían a nosotros, los desperté a todos de un grito, asenté a la chica en la cama, estaba moribunda, y no podía hablar, tenia cortes por todo su cuerpo.
-¡Arriba todos! Tenemos compañía- todos miraban a la chica, la habían desangrado, pero no sabíamos quien o que.
No teníamos idea de quien era, no podía hablar, le habían hecho mucho daño.
-¡Nos rodearon!, tenemos que salir y matarlos a todos- no entendía la mente de Diego, ¿Como podía decir eso?, la muchacha estaba al borde de la muerte, la pondríamos en mas peligro.
-¡No!, son vampiros, no pueden entrar, esperemos a que amanezca, no falta mucho y ella necesita ayuda urgente, luego nos encargaremos de ellos- yo la estaba señalando, no faltaba mucho para el amanecer, los tipos se fueron, dejamos a la chica en un hospital y regresamos, había una cueva al norte de la vieja cabaña, suponíamos que iban a estar ahí, no conocía ningún otro lugar oscuro.
Tuve varios enfrentamientos con Diego, ya que al parecer yo pensaba mas que el, y Paul confiaba plenamente en mi, creo que solo eran celos hacia mi, pero lo ignoraba, el podía hacer lo que le plazca, a mi no me importaba.
Entramos en aquella cueva, no se veía mucho, tuvimos que encender antorchas, como suponíamos ellos estaban ahí, estaban esperándonos, comenzaron a llegar mas, luchamos como nunca lo habíamos hecho, vi a uno que se le acercaba a mi amigo por la espalda, salte sobre el, y le rompí el cuello, cuando estaba en el piso, lo mate.
Ya quedaban pocos, el tonto de Diego estaba herido, lo habían mordido, y estaba pálido, nunca lo había visto así, y ellos tampoco por la forma en que abrieron sus ojos.
No sabíamos que hacer, si ya estaba a punto de convertirse no lo podíamos sacar a la luz o moriría, pero esa cueva estaba llena de vampiros, ya quedaban unos pocos, María estaba atendiendo la herida, los otros la cubríamos para que no se le acercaran.
Ya era tarde, Diego era un vampiro y nada podía detener eso, solo  la  muerte, salto sobre mi mientras trataba de morderme, los otros intentaban detenerlos, pero era muy persistente, lo tire al piso mientras me transformaba, no quería morderlo, lo envenenaría, pero el  quería matarme.
No sabia que hacer, lo detuve con mucho cuidado, era demasiado fuerte, parecía un gatito frente a cuatro cinco perros grandes, yo estaba anonadado, me había rasguñado el brazo, pero no era nada grave, una vez que volví a ser “humano” me vendaron el brazo, la regeneración tardaba un poco mas con estas heridas.
Comenzó a culparme de todo lo ocurrido, de que lo mordieran, todos me miraban como si yo fuera el malo de la película.
-No fue mi culpa, no sabia que era una trampa, y a ti te mordieron por descuidado, no entiendo por que me odiaste siempre.
-Por que sabia que eras un traidor, nunca debieron confiar en el- su mirada se había posado en Paul, este continuaba sin articular palabra alguna.
Me sentí como una basura, quizás el tenia razón, era mi culpa que esto hubiera pasado, si no hubiera salvado a la muchacha, baje la mirada, no estaba de humor, yo había confiado en ellos con mi vida, y ahora me miraban como el sospechoso.
-Quizás tengas razón, yo salve a la muchacha y por eso nos siguieron, si eso te hace sentir mejor, me acerque a el descubriendo mi cuello, muérdeme, así obtendrás tu venganza.
El me miraba con un fuego diabólico en sus ojos mientras ensanchaba una amplia sonrisa.
Pero me frenaron, todos se encontraban frente a mí, no querían que lo hiciera, estaban empujándome hacia atrás mientras yo me esforzaba por ir hacia adelante.
Nunca había tenido un mejor amigo, hasta  que conocí al jefe de los cazadores, el se puso frente a mi, no se iba a apartar, y me estaba evitando el paso, “no lo hagas” susurro,  se dio vuelta y clavo una estaca en el pecho de Diego, este se hizo cenizas de un momento para otro.
Yo tenia los ojos abiertos como platos, no podía creer que lo hubiera hecho, sabia que en el fondo lo lamentaba, regresamos al hospital sin decir palabra alguna, la chica estaba bien, ya podía hablar, no mucho pero al menos nos dijo su nombre, su padre estaba allí, la habían buscado por meses, hasta que se rindieron, se llamaba Angie Butler, todos creían que estaba muerta, su padre nos agradeció mil veces antes de irnos.
Paul tenia una mirada fija, casi ni parpadeaba, me apenaba mucho verlo así, era mi mejor amigo y estaba pasando un muy mal raro, todos lo estábamos pasando, pero a el le había dolido mas, tuvo que hacer la peor parte, y eso si era mi culpa.
Al llegar, el tomo su chaqueta y salió sin decir nada, yo lo seguí en silencio, no quería que corriera peligro, ya había pasado por mucho y en el estado que estaba  no iba a estar concentrado en la pelea si  lo atacaban.
Pero se metió en un bar, estuvo tomando toda la noche, me acerque a el y lo saque de ese lugar, estaba borracho y estaba hablando cualquier cosa.
Lo ayude a caminar hasta la casa, antes de llegar este se puso a llorar, parecía un niño, lo hice entrar, lo metí en su cama y me fui a la cocina.
Estuve sentado toda a noche, me hizo recordar el pasado, imaginarlo  cuando su padre murió, y luego me dormí allí mismo.
Al despertar, el seguía en la cama y todos estábamos preocupados por el, decidí hablar con el, no estaba seguro de que le diría, entre en su habitación y el seguía acostado.
-¿Estas bien?, era una pregunta estúpida, obviamente no estaba nada bien, el no contesto nada.
-Mira, lamento mucho lo que paso, eres el mejor amigo que he tenido en mi vida, no me gusta verte así, el equipo te necesita, necesita a su líder.
El se puso de pie, me miro fijamente
-Lo voy a intentar, y tu eres el mejor amigo que tuve en mi vida, me conoces mas que todos aquí, no quería que te matara, y estaba seguro que lo intentaría todas las noches o en cualquier oportunidad, lamento haberme puesto así, prometo que voy a volver a ser el de antes.
Ensancho una sonrisa, ahora se parecía más al jefe que había conocido, toda la semana transcurrió con tranquilidad, no hubo ningún ataque ni señales de vampiros.
Comencé a sospechar, todo estaba demasiado tranquilo, no lo había pensado hasta el momento, quizás los vampiros se habían rendido, o se habrían mudado durante nuestra ausencia, no estaba seguro, pero algo pasaba, lo podía sentir en cada célula de mi cuerpo.