martes, 22 de febrero de 2011

Capitulo 2: Visitas inesperadas


Esa noche, tuve un sueño muy extraño en el que Alma me llamaba, me citaba en mi antiguo laboratorio, no había vuelto allí, desde que me atacaron, me desperté sobresaltado no estaba seguro que fuera solo un sueño, era demasiado real.
Decidí ir solo, temía que los otros la quisieran matar, y tuviera que pelear contra ellos para salvarla, me asegure que todos estaban dormidos antes de salir, no quería que sospecharan, pero tenía un mal presentimiento.
Llegue en cuestión de minutos, el laboratorio no estaba muy lejos, ella salió desde las sombras como una figura fantasmal, era muy hermosa, pero se encontraba con una mirada firme y apenada, a su lado apareció su esposo, tenia una figura demasiado elegante.
-Me alegro que vinieras solo, ella no quería que te mataran, y yo no la quería ver triste.
No entendía nada, ¿Qué quiso decir con eso?, un millón de pensamientos rondaban mi cabeza, estaba uniendo los cabos sueltos, iban al refugio, no pude decir nada por unos segundos
-No pueden entrar, no fueron invitados-yo estaba confiado en ese momento, pero el se reía de una forma maligna que me puso los pelos de punta.
-Te equivocas, nos dejaste entrar mientras dormías, a todos los que quisieran- mi cabeza comenzó a dar vueltas, salí corriendo a toda velocidad de regreso, esperaba que no fuera demasiado tarde, ellos estaban a punto de entrar cuando grite
-¡No pueden entrar! Retiro mi invitación- ellos me miraron, en sus ojos ardía un fuego temible comenzaron a saltar sobre mi, llame al celular de Paul, esperaba que estuviera bien, y que revisara todo, pero no contestaba.
Entre rápidamente por el garaje, cambie de forma, tenia que estar preparado para cualquier  cosa, no sabia que me podría encontrar allí.
Todos estaban dormidos, los desperté, la alarma no funcionaba, comencé a gritar como loco, y a golpear unas sartenes, todos se levantaron de un salto.
No se me ocurría nada más por hacer, estaba a punto de entrar en pánico y en una crisis nerviosa, no me pasaba muy seguido, pero en ese momento había surgido de la parte más profunda de mí ser.
Temía por ellos, me habían dado toda su confianza y la había traicionado, inconscientemente, pero estaba hecho, no estaba seguro que me iban a perdonar, si iba a morir, quería que fuera con ellos y no quedarme como la mascota de aquel hombre con apariencia tétrica y malévola.
Además ella me llamo para que cayera en su trampa, en ese momento entendí por que no nos atacaban hace días, estaban planeando su emboscada, me manejaban mientras dormía, ellos controlaban mi mente en cierta forma.
Esperamos hasta el amanecer, al salir no había ningún intruso que matar, teníamos que buscar un nuevo lugar, pero no sabíamos donde, mientras tanto, Santiago me dio varias sesiones de hipnosis, para que no entraran de nuevo en mi cabeza, estaba funcionando de maravilla.
Quería probar la hipnosis con la licantropía, quizás me podía ayudar a mantener abierta mi mente y así no limitar mis sentidos, pero no lo iba a hacer por ahora, no sabia lo que pasaría, o si funcionaria, todo estaba tranquilo.
Decidimos no cambiar de lugar, instalamos armas que daban una excelente vista hacia fuera, sensores, alarmas, cámaras y mas armas, no queríamos correr riesgos.
Salimos a dar una vuelta en auto, la noche estaba aburrida, nos encontramos una muchacha que estaba huyendo de unos pandilleros, casi la chocamos, pero ella dio un salto y paso por encima del auto, mientras los pandilleros golpearon el auto y luego corrieron en busca de ella.
Los seguimos, nos detuvimos en una esquina donde se veía que estaban golpeando a alguien, no estábamos seguros de bajar, pero lo hicimos, los pandilleros eran vampiros, lo único que pensé fue ¿Por que golpeaban a uno de su especie? No tenía mucho sentido
-Déjenla en paz- ellos nos miraron de una forma muy curiosa y comenzaron a reírse, nadie les había contado un chiste.
-¿O que?- tenían una mirada desafiante en los ojos, los miraba y se me cruzaban todo tipo de imágenes, nada bueno les esperaba.
-Morirán- los matamos a todos sin piedad alguna, eran unos cretinos y al parecer no les habían enseñado a pelear, tiraban golpes para cualquier lado.
La chica se quedo tirada en el suelo, mientras se alejaba arrastrándose de nosotros, hasta que me metí en su camino y se agarro de mis pies, me miraba de una forma que todo me daba vueltas.
-Ayúdame, por favor, no quiero morir- estaba llorando de una manera inquietante, no la queríamos matar, pero si queríamos saber el motivo de la paliza que le habían dado.
-Tranquila, no lo haremos- la levantamos lentamente, y la sentamos en un banco, tuvimos una reunión de grupo.
-No la podemos llevar al refugio, podría ser una trampa- todos estábamos de acuerdo con eso, no cabía duda.
-Tiene razón, pero  ¿A dónde la llevaremos?
-Llevémosla a mi antiguo laboratorio- todos se quedaron mirándome como si hubiera dicho algo malo,  pero aceptaron, me quede pensando en esas miradas, ¿por que las habían hecho? ¿Había dicho algo malo? No estaba seguro.
La sentamos en una silla, la íbamos a atar, pero no se podía parar, por lo que  estábamos seguros, no se iba a escapar.
-¿Por qué te golpearon? Ella miraba dudosa, no decía nada, solo pasaba la mirada de uno a otro, Paul hacía los interrogatorios mientras nosotros mirábamos.
-Estábamos con mi novio, el jefe estaba hablando de un gran día o algo así, al parecer no debíamos escuchar eso, nos empezaron a cazar, corrimos lo más rápido que pudimos, pero… - comenzó a sollozar, hasta que por fin continuó
Mientras cruzábamos el arroyo, lo atraparon, Atraparon a Javier, y sin piedad alguna le enterraron una estaca en su pecho, lo único que me dijo fue “corre, sálvate”- no pudo continuar, se puso a llorar desconsoladamente, María comenzó a llorar en silencio, su historia era parecida, solo que a su novio lo mataron sin ningún motivo y era humano.
Ella había estado vagando por toda la ciudad sin esperanza alguna, hasta que la encontraron, y comenzaron a seguirla, después de eso se encontró con los cazadores, y se quedo con ellos.
La muchacha necesitaba protección, le dejamos un celular, nos tendría que llamar, pero mientras tanto debía quedarse aquí, no debía dejar entrar a nadie, esperábamos que lo pudiera hacer.
Casi estaba amaneciendo cuando regresamos, la chica se quedo metida en una habitación bien cerrada, protegida de la luz, todos estábamos agotados, nos fuimos a descansar, nos lo merecíamos.
Durante varias noches, regresamos con la chica, le llevábamos animales, no eran de su preferencia, pero la mantenían fuerte, y se recuperaba más rápido.
Hasta que una noche llegamos y ella no estaba allí, se fue sin dejar pista alguna, solo encontramos una nota que decía “gracias”.
Nos volvimos, nadie dijo nada, todos estábamos sorprendidos por la escapada, ninguno quería que se fuera, menos María, que sentía que había encontrado a alguien que la comprendía en cierta forma.
Las cosas suceden por una razón, no podía comprender cual era, mi mente trabajaba lo más que podía, pero seguía sin comprender, nadie había sido malo con ella, la tratábamos como a una persona normal, no encontraba un motivo para que huyera.
María se recupero a los pocos días, era una muchacha fuerte y eso era muy bueno.
Todo transcurría con total naturalidad, ninguno hizo comentario alguno de lo ocurrido, hace días o de Diego quien era el tema de conversación mas discutido en el grupo, yo no hacia ningún comentario, era un idiota y estaba seguro que algo tenia que ver con esos vampiros.
Aunque nadie se daba cuenta, yo prefería no hablar de eso y estaba seguro que pronto se olvidaría ese repetitivo tema de conversación.
Aquella noche, Alma se presentó en mi ventana, no tenia idea de cómo había esquivado los sensores, pero no la deje pasar, se quedo sentada en la ventana, su cara tenía una expresión de amargura y tristeza que me partía el corazón en miles de pedazos.
Esa sensación no me gustaba para nada, pero ya no sabia en quien confiar, solo estaban los cazadores, quienes me  ayudaron cuando no tenía a nadie más que a mi mismo.
Solo quería pedirme perdón por la traición, pero no podía perdonarla, no podía olvidar lo que me hizo, no le encontraba sentido a aquella traición, y me sentía lastimado con eso.
Estaba herido, sentía que mi corazón no podía soportar una desilusión mas, sentí el impulso de cerrarle la ventana en la cara y acostarme a dormir, era mejor que ella se fuera, no quería verla de nuevo, hice caso a mis instintos,  cerré mis ojos y me quede esperando a que el sueño me venciera, las lagrimas corrían por mi mejilla, mientras me las secaba, salí por la puerta de mi cuarto, y me senté en la sala, me quede viendo películas toda la noche hasta dormirme.
Solo pude dormir un par de horas, me levante para desayunar, y supuse que no se ahorrarían los comentarios sobre mi estado
-Te ves fatal- dijo María mientras se ataba el cabello en una cola.
-¿Cuántos camiones te chocaron?- Santiago le ponía humor a todo lo que decía, o al menos intentaba subir el animo de la gente cuando estaba mal.
-¿Sufres de insomnio o algo parecido?- Benjamín fue el único que pregunto eso, intentaba ahorrarse las preguntas y comentarios.
Mientras que Paul no dijo nada, solo me miraba con una cara que decía “Hablaremos mas tarde” estaba seguro de eso, en algún momento hablaría con el y le contaría del tema, no quería que nadie se preocupara por mi, y el único que conocía mis secretos  era el, nadie mas conocía mi vida, era de las personas que prefieren tener una vida misteriosa y eso seguiría así por algún tiempo, no conocía lo suficiente al grupo para contarles sobre mi vida, o las cosas por las que había pasado, mi mente era un laberinto en el que ni yo mismo conocía, lo que me podía encontrar, muchas veces sentía la necesidad de contarles mi ida a todo el mundo, pero algo en mi cabeza me decía ¡No! Y me retractaba en ese mismo instante.
Me pase toda la tarde en bata, no tenia ánimos para hacer nada, solo quería sentarme y ver televisión toda la tarde, no podía dormir, y estaba demasiado deprimido para todo, solo encontraba películas de amor, vampiros y dibujos, pero todo me recordaba a ella de alguna forma.
No planeaba ninguna locura, no tenia el valor suficiente para hacerlas, y esa era la salida de los cobardes, mi amigo se acerco a mi, ese era el momento en el que iba a desahogar, siempre me sentí mejor contándole a alguien de mis penas, se sentía liberador hacerlo siempre y cuando fuera alguien de mi absoluta confianza.
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué estas así?- estaba confundido, no me sentía bien con nadie ni nada, pero le respondí.
-Anoche Alma vino a verme, le di la espalda, pero tenia una expresión que me partió el alma, le cerré la ventana en la cara y me acosté, pero no pude dormir.
No podía dejar de pensar en ella, me duele su traición, fue como si me hubieran clavado una daga en el centro de mi corazón una y otra vez hasta dejarme un enorme hoyo.
El me miraba, sabia de lo que hablaba, se quedo callado por un instante y luego comenzó a darme un consejo.
-Mira, lamento mucho todo lo que paso, pero no me gusta que estés así, ella fue una tonta si te valoro lo suficiente y te traiciono, pero tú no te lo merecías.
Por favor, levántate e intenta estar bien, a mi tampoco me gusta verte así, se que estas sufriendo, pero nosotros te vamos a ayudar, se dirigió a la puerta pero antes de irse dijo “Dicen que es de héroes sonreír cuando el corazón llora”
Salió de la habitación, sus palabras rondaban en mi cabeza, y sabía que tenia razón, me saque la bata de baño y salí de la habitación.
Estaba seguro que las cosas iban a mejorar, solo necesitaba tiempo, pero esa frase me abrió los ojos de muchas maneras.
Amaba a Alma con toda mi vida, ella era parte de mi corazón y era solo mía, pero me traiciono, eso fue lo mas doloroso, me partió el alma verla de esa manera, pero también me partió el corazón la traición, la ultima semana solo deseaba que me abrieran el pecho y me sacaran lo que quedaba de mi corazón, pero decidí hacerle caso a mi amigo.
Fue el mejor consejo que me habían dado, era un genio, sabia que decir en cada ocasión, y le acertaba siempre.
Las cosas transcurrieron con tranquilidad, no hubo mucha acción, pero estuvimos jodiendo toda la semana, habíamos comprado un equipo de sonido, era genial, lo mejor que habíamos hecho, pusimos música a todo volumen, y comenzamos a bailar, durante la noche, escuchaba una radio que se llamaba “Marinero de la noche” pasaban música romántica de lunes a jueves toda la noche hasta las 4am, me relajaba y me hacia recordar buenos momentos.
Y así pasaba todas las noches excepto los fines de semana que no la daban, mientras escuchaba el ultimo bloque, recordé que tenia una lista de canciones para grabar, la habría guardado dentro de una caja, comencé a buscarla por todos lados, estaba seguro de que no la había olvidado, el día que me mude, estaba seguro de haberla visto, pero no podía recordar donde la dejé.
Estaba en el ropero, me puse de cabeza a revisarla, y me encontré con una pequeña cadena, tenia la mitad de un corazón, recordé haberle regalado la otra mitad a ella cuando cumplimos un mes, la arroje sin pensarlo dos veces, cayo en una esquina de la habitación, después continúe mi búsqueda, ese papel tenia que estar en algún lado, no lo había cambiado de lugar, estaba mas que seguro.
En el fondo de la caja, se encontraban un montón de cartas, eran de los meses que habíamos pasado juntos, y  tapado con ellas se encontraba un pequeño estuche negro.
Lo había comprado la semana antes de que me dieran la paliza, estaba esperando el momento adecuado para proponerle matrimonio, pero no podía ser en una cena debido a que ella no resistía la comida humana, por lo que era un tanto complicado.
Deje la caja a un costado, no resistía pensar en eso, encontré el papel que buscaba bajo el estuche, y salí rápidamente de la habitación, casi estaba corriendo hacia la puerta, necesitaba tomar aire mientras intentaba bloquear el mar de recuerdos que se acercaban a mi.
Para mis lamentos no funciono, los recuerdos llegaban a mí y me golpeaban como si fueran balas de plata, cada uno de ellos me lastimaba mucho. Mi corazón se retorcía y mi alma se estrujaba, sacando a fuera todo el dolor y la angustia que tenia guardada muy en el fondo de mi ser.
Me esforcé lo más que pude para que no se me escaparan las lágrimas, tenia que distraerme de alguna forma u otra, puse la música a todo volumen y cerré los ojos con fuerza.
Quería que todo eso desapareciera, que el dolor se esfumara, puse  “Nota de suicidio” de porta, me visualizaba a mi mismo mientras escuchaba la canción, estaba completamente destrozado.
Me levante de un salto cuando Paul me golpeo la cabeza con una naranja, me estaba mirando feo, le baje el volumen a la música mientras el se acercaba a mi y se sentaba a mi lado.
-Lo intente, hice todo lo posible, pero cada recuerdo me parte el alma en mil pedazos, y no puedo sonreír – el me miraba fijamente, su expresión estaba cambiada de un momento a otro.
-Tranquilo, cuentas conmigo, yo te apoyo en las decisiones que tomes, pero por favor, no hagas locuras, no me dejes sin un mejor amigo, sin un hermano.
En su cara se reflejaba la tristeza, parecía que estaba agonizando cuando me decía esas palabras, quería tranquilizarlo.
-Esta bien, gracias por ayudarme, Prometo que no hare locuras.
Se expresión mejoro bastante, pero sabia que en el fondo estaba la preocupación de un hermano, de un gran amigo.
Me estaba volviendo loco, de eso estaba seguro, nada tenia el suficiente sentido o valor para mi, solo tenia a mis amigos, pero no tenia nada mas, incluso el dinero no tenia el valor suficiente para mi, intente poner la mejor cara, para tranquilizar a todos.
Podía fingir que todo estaba bien, al menos así no se preocuparían por mí e intentaría olvidarme de ella, la iba a sacar de mi corazón y de mi alma aunque me llevara toda la vida hacerlo, lo lograría al final, triunfaría.
Queme todas las cartas, las fotos, y vendí el anillo, obtuve  bastante dinero con el que me compre una PlayStation 3, pensé que eso me distraería lo suficiente como para no caer en la depresión otra vez.
Estábamos todos emocionados, nos pasamos toda la noche jugando, María era demasiado buena en las espadas, ninguno pudo ganarle.
Ella se la paso festejando toda la noche, jugamos todos los juegos, al amanecer estábamos muertos de cansancio.
Esa fue la mejor noche de amigos que habíamos tenido, a la noche siguiente, solo tuvimos dos o tres ataques de vampiros, nada de que preocuparse, pues los matamos automáticamente.
Repetimos las noches de música y la de juegos una vez a la semana, a veces combinábamos las dos juntas y la pasábamos genial, no teníamos mucho trabajo por hacer, pues casi no quedaban vampiros y los hombres lobo estaban en extinción, pues no se encontraban muchos ejemplares, muy pronto nos tendríamos que mudar otra vez, y comenzaría una nueva vida, era lo mas indicado o lo mejor para mi.
Teníamos noticias de varias ciudades donde se habían registrado casos, muertes sospechosas y más asesinatos.
Ya estábamos haciendo una lista de las ciudades más sospechosas, pero aun quedaban vampiros, no nos íbamos a ir hasta que todos fueran eliminados, cueste lo que cueste, prometimos que ningún  vampiro quedaría vivo en esa ciudad.
Salimos a cazarlos a la mitad de la noche, cuando todos estaban durmiendo y solamente quedaban algunos ignorantes, borrachos, drogadictos, o personas que salían de una fiesta y tomaban el camino equivocado.
Nosotros los salvábamos, algunas veces, llegábamos tarde y le dábamos la muerte, solo para salvar su alma.
Algunas veces, salíamos a divertirnos y los perseguíamos por toda la ciudad, muy pocas veces perdía el control de mi otra personalidad, pero cuando lo hacia mataba a todos los vampiros que encontraba y mis compañeros se quejaban por que no les dejaba ninguno para ellos.
Me pasaban los días jugando, escuchando música, íbamos muy seguido al parque, cada tanto entraba en un estado de locura o mejor dicho inmadurez, hacia toda clase de pavadas, esos momentos, tenia más energía y sentía la adrenalina corriendo por mis venas de tal manera que me daban ganas de correr hasta el fin del mundo.
Me gustaba la sensación, incluso hasta me hacia reír, eso era bueno, ya que me permitía relajarme y poder disfrutar mas los momentos.
Iba a extrañar Córdoba, era una ciudad muy bella, las atracciones turísticas eran muchas y me divertía más de lo que pensaba, me alegraba de que aún quedaran vampiros  en la ciudad.

Agradecimiento: se que los agradecimientos van al final, pero preferí hacer una excepción  y darles las gracias a mi amigo y hermano del alma Jack a quien le robe una frase que había puesto en su nick  del MSN el año pasado, para poder seguir escribiendo y siempre me aconsejo y me ayudo de alguna forma  u otra, y pensar que habíamos comenzado con el pie izquierdo, pero cuando de verdad lo conocí, me di cuenta que es una buena persona y que se merece lo mejor del mundo, le deseo lo mejor junto a mi cuñada y amiga Ghiina. (:
NA: Espero que les este gustando la novela… y si no les gusta solo les hago una pregunta ¿Qué hacen leyéndola?... jajaja ok no… =)
                                                                                     

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