jueves, 31 de marzo de 2011

Capitulo 5: Oscuridad


Ella despertó como nueva, solo tenia vagos recuerdos de lo ocurrido, pero no estaba segura de la criatura, no sabia que era, eso la atemorizo un poco.
Todos estábamos muy nerviosos, intentábamos averiguar que era, pero ni si quiera la habíamos visto, no sabíamos como encontrar algo que no vimos, nunca habíamos tratado con algo así, estaba seguro.
Mientras considerábamos las opciones en el living, ella entro en trance, otra vez, su mirada era perdida, y su cara estaba seria
-El ronda en la oscuridad, se encuentra en todos lados y a la vez en ninguno, nadie lo detiene, ronda entre ustedes pero no lo ven, todos estamos perdidos- mientras tanto Adam intentaba penetrar en su mente, pero en esos  momentos, había muros que eran imposibles de bloquear, quien hubiera entrado en Penélope se aseguraba de que no lo descubrieran.
Lo que estaba en ella, la abandono de un momento a otro, todo volvió a la normalidad, ella quedo debilitada luego de eso, pero no se había desmayado, todos quedaron tensos, asustados, pero no tenían forma de saber, ni explicarse que era eso.
La luz se corto de un momento a otro, todos estaban todos de la mano, Adam agarro del brazo a alguien, no estaba seguro de quien era, su mano estaba fría y su mente en blanco, la mano lo fue guiando, y luego lo sedaron, pero no sabia a donde iban.
Al regresar la luz, todos estaban allí, menos Adam, el se encontraba en una habitación oscura, nadie estaba allí, estaba atado de pies y manos, y no se podía mover.
Su desesperación fue aumentando a medida que algo se acercaba hacia el, odia sentir los pasos, pero no podía escuchar ningún pensamiento, se saco la venda de los ojos con su hombro, y luego deseo no haberlo hecho.
La criatura no era algo normal, al menos no para lo que el conocía, tenia una larga capa negra y una capucha que le tapaba toda la cara, al sacarse la capucha, lo miro con sus penetrantes ojos negros, hasta que a Adam comenzó a darle vueltas la cabeza, y su visión se volvía borrosa, tras la criatura, aparecieron varios vampiros.
Comenzaron a golpearlo sin piedad alguna, uno le disparo en la pierna con una bala de plata, pero el era inmune a la plata.
Lo golpeaban salvajemente una y otra vez, hasta dejarlo inconsciente.
Mientras tanto, los otros buscaban pistas, revisaron hasta los lugares mas inesperados, pero nadie lo encontraba, su hermana estaba muy cansada y no podía ayudar, se reunieron todos en la sala, allí comenzaron a considerar las opciones de lo que podría haber sucedido.
Mientras todos estaban hablando desorganizadamente, Paul vislumbro una pequeña lucecita roja que provenía del ojo de una estatua, era una cámara infrarroja, con ella seguramente podríamos saber que fue lo que había sucedido con Adam.
La conexión de la cámara estaba conectada a  su notebook, allí se encontraban los videos, al parecer la casa estaba vigilada desde lo de su hermana, en la grabación, el estaba allí parado, y de un momento a otro, una enorme sombra negra que lentamente lo arrastro y luego cayo desmayado, de ahí en mas desaparecieron sin dejar rastro alguno, solo la imagen de la cámara se apagaba y se prendía, una y otra vez.
Comprendí que era código Morse, había estudiado un poco de eso, y me di cuenta que estaba manipulando la mente de su hermana para lograrlo.
“Sacrificios a Las Parcas” fue lo único que pude descifrar, seguramente era alguna clase de ritual satánico, y necesitaban a un psíquico como Adam, pero sus poderes funcionaban mejor junto a su hermana, los dos eran uno, y eran la fuerza más poderosa que había visto.
Las parcas eran las tres diosas griegas que determinaban la vida y el destino, Cloto, Láquesis, Átropo, eran muy temidas en sus tiempos, y nadie podía cuestionar sus decisiones.
Estaba seguro que en algún momento tendrían que volver por ella, y allí ya estaríamos preparados, no se saldrían con la suya de nuevo.
Adam estaba solo en la habitación, el mal se sentía en todas partes, el se soltó la manos e intento huir, corrió a la puerta, pero antes de llegar algo lo golpeo salvajemente en las costillas contra la pared, desesperadamente envió un mensaje de ayuda con todas sus fuerzas, solo esperaba que llegara rápido.
Lo siguieron golpeando una y otra vez, la mitad de los golpes los recibió en las costillas, el dolor era insoportable, solamente se quedo allí tirado en el piso, retorciéndose de dolor, pero la puerta se abrió y tiraron a otro tipo a dentro.
Adam lo miro de reojo, y lo vio tirado en el suelo si hacer un solo movimiento, sus ataduras ahora era una cadena que tenía un enorme candado, se acerco lentamente hacia el chico que estaba tirado.
El chico levanto la mirada, dándole un susto a Adam, este se hizo para atrás, Adam pudo observar en la mente del chico, al parecer era vidente o algo parecido, podía ver el pasado y el futuro, se llamaba Arthur.
Se volvió a su rincón lentamente, supo que Arthur no quería compañía, pero luego entraron por la puerta, esta vez era un vampiro, comenzó a golpear a Arthur, este no tenía ni idea de cómo defenderse, solo lo golpeaba.
Le estaban dando una paliza, Adam quebró la pata de una silla  y se dirigió a salvarlo, le incrusto la estaca en el corazón, este comenzó a caer lentamente mientras se convertía en cenizas.
Arthur se levanto lentamente, “gracias” fue lo único que le dijo, Adam se izo para atrás, lentamente y se recostó con mucho cuidado sobre una piedra, solo esperaba que todos estuvieran bien, y que les hubiera llegado el mensaje mental que les había enviado.
Ambos estaban sentados en puntas diferentes, Arthur comenzó a tener una visión, y a la vez Adam le estaba leyendo la mente, ambos estaban conectados, eso no le había pasado con nadie más que su hermana, un inmenso poder fluía de ellos, se lo sentía en el aire.
Supieron que alguien iba a buscarlos muy pronto.
Mientras buscaba sobre las parcas, un fuerte mensaje lleno de dolor me llego, supe que era de Adam, estaba en peligro, por suerte me dijo exactamente el lugar donde se encontraba, esto nos ayudo mucho.
No sabíamos exactamente con lo que tratábamos, solo sabíamos que debíamos salvar a Adam y asesinar a unos cuantos vampiros, si había algo que odiaba era que se metieran con mi familia, eso no lo permitiría jamás, ya me habían quitado a un hermano, pero no me quitarían a mis sobrinos.
Mientras estaba en el cuarto de Adam, encontré una fotografía bajo su almohada, allí estaba Martin con su esposa, y tres pequeños, no entendí nada, solo eran dos sobrinos, entonces, ¿que paso con el tercero?
Había algo que no concordaba, ellos nunca lo habrían nombrado, y no aparecía en la historia que me contaron, eso quería decir que el tercer hijo estaba muerto.
Supuse que era uno o dos años mayor que Penélope, una furia enorme se apodero de mi cuerpo, salí por la ventana, y me senté en el techo a tomar aire, necesitaba aclarar mis ideas, mi mente me daba vueltas.
Sin darme cuenta ya estaba en mi forma lobuna, sentí el olor de Adam a lo lejos, no se me había ocurrido que podía pasar eso, mientras regresaba a dentro para avisarles a los otros, algo me golpeo contra un árbol,  me puse a la defensiva, pero era demasiado rápido para ser un vampiro, me golpeaba una y otra vez, no entendía por que me atacaba, al momento en que me venia de frente, le tire un golpe, pero mi mano lo atravesó como si no hubiera nada allí.
Al entrar por la puerta, sentí un grito desde el cuarto de Penélope, todos corrimos hasta allí, pero ya no había nadie, se la habían llevado y ya era demasiado tarde.
Bajo su cama, había un libro abierto, con un extraño ritual señalado, y una nota que decía, “Ritual para vencer a las Parcas”, ella lo había encontrado, la solución a ese problema, pero no sabíamos nada de hechicería, mi mente comenzó a trabajar de manera forzosa, estaba seguro de quizás a María le habría enseñado algo.
Pasaban tanto tiempo juntas, que no me cabían dudas de eso, ella era la última esperanza para salvar a mis sobrinos.
Todos estaban parados tras de mi, me dirigí a María rápidamente
-¿Sabes algo de hechicería?
-Si, Penélope me enseño algo.
-¿Crees que podrías realizar este ritual?- le entregue el libro con mucho cuidado.
-Si, es muy sencillo.
Juntamos todo lo necesario, y comencé a seguir el rastro de mis sobrinos.
Al llegar María comenzó a hacer el ritual sin dudar, yo fui en busca de mis sobrinos, tire la puerta abajo y allí estaban, Penélope y Adam, también estaba un tipo extraño, nunca lo había visto en mi vida hasta ahora.
No alcance a salir por la puerta que algo me golpeo fuertemente hacia dentro, todos los otros estaban cubriendo a María mientras hacia el ritual, por lo que estábamos nosotros solos.
Frente a nosotros aparecieron más de veinte vampiros, Penélope estaba agotada por lo que no iba a poder con todos.
Se colocaron a mi lado,  incluso el muchacho que me dijo
-Soy Arthur
Adam iba entrando en sus cabezas, pero era demasiado difícil y le hacia matarse, Penélope solo podía encargarse de a uno, yo les iba clavando estacas en el corazón  mientras Arthur me decía a mis espaldas los próximos movimientos.
Cambie de forma instintivamente, mataba vampiros de a dos hasta que ya no quedo ninguno, me di la vuelta para ver si mis sobrinos estaban bien, y me percate de una extraña sombra atrás de Adam.
Corrí a su encuentro desesperadamente, pero ya era tarde, tenía una daga incrustada en su espalda, vi su cara de sorpresa, y unas lágrimas que corrían por su mejilla.
Lentamente caía al piso, mientras su hermana rompía el silencio con un llanto ensordecedor, tal fue su furia que hizo despegar las paredes que estaban a sus  costados y aplasto a la extraña criatura como una mosca una y otra vez, y así lo repetía.
Con mucho cuidado saque la daga que estaba en su espalda,  Arthur se puso a mi lado
-El me salvo la vida una vez, es hora de devolverle el favor.
Me di cuenta que sus manos comenzaron a irradiar un brillo que parecía la luz del sol, toco la herida con mucho cuidado, y lentamente se comenzó a cerrar, pero un fue suficiente, y ya casi no tenia energía, Penélope lo tomo de la mano, y sus manos también comenzaron a brillar, la herida se había cerrado por completo, pero Adam estaba inconsciente.
Arthur quedo completamente agotado, y su ritmo cardíaco estaba bajo, lo llevamos al refugio, y lo dejamos en el cuarto de Penélope.
Se quedo descansando allí toda la noche, mientras ella dormía en el cuarto de María.
A la mañana siguiente el seguía en el mismo estado, no entendíamos que le pasaba, pero estaba grave.
Mientras Paul hacia los análisis de sangre, noto algo muy extraño, tenia el mismo tipo de sangre que Adam, con el mismo gen lobuno, era demasiado extraño.
A la mañana siguiente comencé a investigar su pasado, al parecer lo habían separado de su familia desde niño, no recordaba nada sobre ellos.
Tenia un nudo en el estomago, pero no era nada, solo era la ansiedad.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Capitulo 4: Adam y Penélope


Me maneje en la silla de rueda durante semanas, los otros cazadores se habían ido a los días de mi accidente y un tiempo después, ya podía caminar, mis piernas se habían regenerado totalmente, habían puesto subidas y bajadas solo para mi, una noche de tormenta, todo estaba muy oscuro, nos habíamos quedado sin luz, golpearon la puerta.
Casi todos estaban ocupados, pero Santiago contestó, yo no podía escuchar mucho, pero el me llamó, la curiosidad me pico y me dirigí hacia ellos, no iba muy rápido por el miedo a chocar con algo, pero me las arregle para llegar.
En la puerta se encontraban dos personas, una chica y un chico, eran jóvenes y no eran vampiros, de eso estaba seguro, el chico tenia el cabello rubio oscuro y ojos verdes, en el se reflejaba la inocencia, parecía tener unos 16 años, mientras que la chica, tenia un aspecto muy diferente a su compañero, tenia el cabello largo y oscuro que le llegaba a los omoplatos, sus ojos eran marrones oscuro, pero su cara reflejaba la inocencia perdida y un alma sufriente, parecía tener unos 18 años.
Me quede mirándolos perplejo, sus caras me parecían demasiado conocidas, como si los hubiera visto en algún lado, solo que mas pequeños.
Comenzó a hablar el chico, parecía avergonzado y tímido, pero yo aprendí a no confiar en las apariencias.
-Hola, soy Adam y ella es mi hermana Penélope, ¿Eres Tomas Price?- me buscaban a mi, ¿Pero quienes eran esos niños?, mi mente me hacia millones de preguntas que yo no sabia responder.
-Si, soy yo, ¿Cómo me encontraron? Y ¿De donde vienen?- ellos me miraban con la confusión y la tristeza marcada en el rostro, no tenia idea de quienes eran ni que querían de mi, pero con escucharlos no perdía nada.
-Nuestro padre era Martin Price, tu hermano, el murió, lo asesinaron, pero antes de morirnos dejo una carta que nos decía donde buscarte.
-Pero ¿Quien lo mató? Mi mente estaba trabajando el doble de rápido para asimilar esa noticia, no había visto a mi hermano en años, y ahora  recibía estas noticias de el.
-Vampiros, la familia de nuestra madre para ser exactos, es que vivíamos a escondidas de ellos, la mataron a ella también.
Todos eran vampiros incluso mamá, pero ella se enamoró de papá y nos tuvieron a nosotros, al parecer estaba prohibido, nosotros estábamos fuera de casa cuando esto pasó.
Mi padre era un licántropo, hemos venido a pie todo el camino, nos las hemos arreglado con nuestros instintos para sobrevivir, tenemos ciertas habilidades que otros no pueden superar y que nos ayudaron mucho.
Queríamos saber si nos podríamos quedar contigo, eres nuestra única familia, y no queremos seguir huyendo, nuestro padre nos mando contigo.
Me quede en silencio durante varios segundos, estaba en estado de shock, hasta que mi mente se recupero y lo único que dije fue.
-Pasen, hablaremos con Paul de esto, y veremos que sucede, no los voy a dejar en la calle.
Mi hermano era licántropo hace mucho tiempo, yo estaba al tanto de todo, el me había mordido por accidente, pero el me dio un  antídoto que retrasaba la transformación durante un tiempo, esto me ayudo a tardar en transformarme y parecer mas humano, hasta hace unos meses que dejo de hacer efecto y no tenia forma de evitarlo, habría inventado toda la historia del callejón y el hombre lobo para que no culparan a Martin, y pensaba que me estaba funcionando.
Paul estaba ocupado, estaba rastreando una secta de vampiros, pero los datos que tenían eran muy pocos, Adam se puso a su lado, y de un momento a otro los encontró y dio aviso marcando en un mapa en la pared.
Lo más raro fue que ni siquiera tuvo que ver los datos, simplemente marcó en el mapa con el dedo y hablo, su hermana lo volvió para atrás y lo sentó en una silla.
Al principio no estaba seguro de lo que me decían con “Ciertas habilidades”, pero ahora lo entendía perfectamente, mas de lo que imaginaba, esos niños tenían poderes en cierta forma, no eran ni vampiros ni lobos, simplemente tenían una parte humana y otra que era alguna clase de mezcla.
Después hablaría con ellos para ver lo que en verdad podían hacer, estaba seguro que era mas que eso, me percate de que me estaba perdiendo en mis pensamientos, cuando al fin tome el control de mi cabeza, me di cuenta que Paul estaba rastreando el lugar, y que Adam no se había equivocado, estaba muy en lo cierto.
Todos los miraron con cara rara, al parecer ninguno se había dado cuenta que ellos estaban allí, hasta ahora.
Ellos parecían avergonzados, todos los miraban con los ojos abiertos y una mirada que decía ¿Quiénes son ellos?, cualquiera se habría sentido incómodo en una situación similar.
Yo lo habría hecho, estaba muy seguro, lo llevábamos en los genes, toda mi familia era así, y ellos eran sangre de mi sangre en cierta forma, así que no los dejaría en la calle por nada en el mundo.
-Ellos son mis sobrinos, mataron a mi hermano y a su mujer, y ellos lograron escapar, no tienen a nadie  así que me voy a hacer cargo de ellos- todos me miraban fijamente con los ojos bien abiertos, no tuvieron problema en dejarlos con nosotros, sabia que los aceptarían, pero no estaba seguro de decirles la parte de los poderes, no todavía.
Quería ver de que eran capaces, mi hermano era el mejor licántropo que conocía, el podía dejarse llevar por el instinto pero controlando a la bestia en el, era realmente bueno en todo.
Adam iba a dormir en mi habitación, tenia un sofá-cama  en el que podría acomodarse sin problemas, y Penélope iba a dormir con María, a ella le hacia falta una compañía femenina, me di cuenta que ambas se llevarían muy bien, al fin María podría hablar cosas de chicas con alguien mas, quería que estuviesen cómodos, sin problemas y que descansaran bien para  que al día siguiente me hicieran una demostración de sus habilidades.
Adam era un chico sincero, se guardaba todo lo que pensaba y le molestaba mucho que todos vieran en su rostro a un niño inocente, el me aseguraba que no era eso, pero yo no lo comprendía, a veces hacia cosas que los otros encontraban extrañas, pero ¿Quién era normal de allí?, y Penélope era todo lo contrario a su hermano, ella decía todo lo que pensaba, nunca bajaba la guardia, y no parecía tan inocente como una niña.
 Ella tenía más bien el carácter de una adulta, las cosas que tuvo que enfrentar le habían hecho madurar de una manera sorprendente.
Había llegado la mañana, pero yo reconsidere mi objetivo y decidí no ver sus poderes por ahora, quería pasar tiempo con ellos, no los veía hace tiempo y me alegraba mucho de que hubieran venido a mi.
Salimos a un restaurant, allí comimos y nos fuimos al parque, luego caminamos por toda la ciudad visitando los lugares turísticos.
Al llegar la noche, nos regresamos al refugio, no acostumbraba a salir desarmado de allí, pero era una salida para divertirnos, no para cazar así que deje el arma.
Cuando entramos por la puerta, todos estaban preparándose, iban a salir en busca de la secta y matarlos a todos, Adam y Penélope fueron con nosotros, les pedí amablemente que se quedaran en el auto para evitar que corrieran riesgos, entramos por una puerta secreta que se encontraba en la parte de atrás de la secta.
Entramos en cuando estaban por realizar alguna clase de ritual satánico, pero en cuanto nos vieron, todos ellos se abalanzaron sobre nosotros  dejándonos inmóviles y encerrándonos en una jaula junto al sacrificio.
Me percate de que el sacrificio era un niño  recién nacido, su madre estaba en una jaula junto a nosotros y lloraba mientras que gritaba  una y otra vez que no le hicieran daño a su bebé.
Estábamos completamente desarmados, no podíamos hacer nada más que esperar un  milagro.
En el auto,  Adam estaba poniendo música, pero su hermana apago la radio y lo miro de mala gana, estaban cansados de esperar, se bajo del auto y llamo a su hermano.
-Vamos a ver por que tardan tanto, me quiero ir de aquí- su hermano la miro, su mirada le decía, “¿Estas loca?”
-Nos dijeron que esperáramos aquí- ella lo miro, pero en su mirada se reflejaba una expresión, su hermano bajo del auto con ella, y se dirigieron hacia la guarida.
Entraron por la misma puerta que los otros,  al verlos a todos atrapados, se quedaron en estado de shock, estaban a punto de matar al bebe cuando voló por los aires y se dirigió a Adam aterrizando suavemente en sus brazos.
Penélope comenzó a dirigirse hacia ellos caminando lentamente junto a su hermano, no podía comprender como es que los vampiros no los podían tocar, no tenia sentido, pero todos estaban volando por los aires y golpeando contra las paredes de forma violenta.
Mi mente estaba muy lenta, estaba procesando lo que pasaba de manera muy lenta, no comprendía mucho, pero luego caí en la cuenta de lo que esperaba ver algún día de ellos sus “habilidades”, todos estaban muy sorprendidos, pero yo estaba anonadado.
Las puertas de la jaula salieron disparadas hacia un grupo de vampiros, tomamos a la madre del niño, y salimos corriendo.
En el auto, todos hacían preguntas que no sabia como responder como “¿Qué rayos paso? ¿Qué fue todo eso? ¿Cómo lo hicieron?, los chicos no dijeron nada hasta llegar al refugio, sabían que tenían que dar una explicación, y luego estaba yo, tendría que explicarles la razón por la que les oculte esa parte.
Pero aun no podían hablar, estaban agotados y nerviosos por la presión que se ejercía sobre ellos, todos sabían que era un tema delicado, y la presión no ayudaba en nada, solo empeoraba las cosas y las palabras salían con más dificultad.
Me fui a mi cuarto junto con ellos, quería darles aliento, yo conocía al grupo y sabia que no los iban a echar por una cosa como esa, además les habían salvado la vida y eso contaba mucho.
-Miren, quédense tranquilos que nadie los va a echar por eso, pero tienen que contarles la historia desde el principio, toda la historia- los estaba mirando fijamente a los ojos, y me di cuenta que su mirada reflejaba  preocupación, no de que los corrieran, si no de lo que pensaran de ellos.
-Esta bien, pero no nos miren de forma extraña, aclaración, no nos miren como fenómenos, no nos gusta- la voz de Penélope era mas dura y firme en ese momento, luego su hermano dijo.
-Exacto, es molesto que nos traten de fenómenos, no pedimos esto, solo llegó y nada mas- el estaba hablando en susurros, supuse que estaba muy nervioso por la manera en que le temblaba la voz.
Fueron a la sala y se sentaron en el sofá, allí estaban todos esperando con los brazos cruzados, y con una expresión seria que ocultaba los nervios en el rostro.
No estaban acostumbrados a tratar con personas así, mis sobrinos comenzaron a contar la historia lentamente, pronunciaban perfectamente cada palabra con la intención de que nadie se perdiera nada.
La historia les llevó casi media hora, al terminar, ninguno sabia que decir, ahora tenían la mirada fija en el suelo, y vi que Paul estaba procesando todas la opciones, dos niños con poderes le vendrían muy bien al equipo, siempre y cuando los supieran controlar con mucho cuidado de no dañar a los suyos.
Me quede esperando la decisión del equipo, estaba caminando de un lado a otro sin cesar, estaba muy nervioso por la decisión que iban a tomar,  la atmosfera estaba un poco tensa, mis sobrinos estaban sentados en el sofá con la mirada fija en el televisor, y aunque no decían nada, estaba seguro que en su interior estaban con miedo, miedo de regresar a las calles, o al lugar de donde vinieron.
Los segundos pasaban lentamente, el tic tac del reloj me estaba volviendo loco y me ponía mas incomodo.
Todos aparecieron por la puerta, se frenaron en una fila que parecía irrompible, y solo uno abrió la boca para hablar, los otros se quedaron mirando fijamente.
-Se quedan, tus sobrinos vivirán con nosotros y serán parte de los cazadores- mi cuerpo se inundo de felicidad, estaba totalmente lleno de alegría que estaba a punto de saltar como los niños cuando van al parque o al zoológico.
 La tensión fue descendiendo hasta desaparecer por completo, pasamos la noche celebrando hasta no poder mas, Adam no pudo tomar alcohol y al principio se enojo un poco, por que todos lo trataron como un bebe, pero luego su enojo pareció disiparse, y transformo todas las bebidas en Coca Cola.
Su cara se ilumino con una sonrisa de satisfacción y un toque de picardía, luego comenzó a reírse cuando la bebida de Benjamín se transformo en leche materna, Benjamín, el fue el principal bromista sobre que era un bebe, y la venganza estaba hecha, todos se echaron a reír cuando el escupió la leche de forma repentina.
Se corretearon por toda la casa sin cesar, nos reímos tanto que la panza nos dolía pero no podíamos parar, era tan divertido y gracioso, desde que había llegado nunca vi a Adam  tan feliz, riéndose y haciendo bromas  con los otros.
Eso me puso muy feliz, María y Penélope estaban conversando animadas en un rincón mientras, se reían de las bromas que los muchachos realizaban.
Todos estábamos muy felices, me di cuenta que de Paul no estaba en la fiesta con nosotros, estaba en su cuarto encerrado, me fui a buscarlo, yo lo conocía como alguien a quien le gusta la fiesta, pero en su cuarto estaba sentado en su cama, me senté a su lado.
Había algo que estaba mal, tenía las manos puestas en su cara, no sabia que hacer, no estaba seguro si era malo o muy malo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara?
-Nada, es solo  que… creo que estoy enamorado de María y no se como decírselo, ¿y si ella me rechaza?- estaba muy preocupado, podía sentirlo.
-Si quieres yo hablo con ella, averiguo que piensa de ti, o le pido ayuda a Penélope, ella es amiga, algo debe saber.
-Aunque me gustaría que hicieras eso, no puedo pedírtelo, tengo que decirle yo tarde o temprano.
Adam entro por la puerta, no parecía sorprendido de encontrarnos allí, se sentó al otro lado, y me hecho una mirada, quería que lo dejara a solas, al parecer tenia algo importante que hablar con Paul…
Una vez que salió, Adam comenzó a hablar con Paul
-He visto lo que te pasa, no tengas miedo de declararle tu amor, pues ella esta enamorada de ti desde hace tiempo, pero no se anima a decírtelo por que tiene miedo de no ser correspondida.
Paul lo miro con expresión confusa, ¿Cómo que has visto? Su cara reflejaba sorpresa, y luego volvió a la de preocupación.
-Adam parecía avergonzado, es que soy vidente y algunas veces leo mentes, mi hermana en cambio es médium, pero no lo usa mucho.
Todo pareció aclararse en ese momento, las dudas de Paul se esfumaron y el  ensancho una amplia sonrisa, Adam salió de la habitación contestando una llamada antes que sonara el celular, antes de salir dijo, María viene en camino, y un ataque de nervios lo acecho.
El estaba hecho un desastre, y su cuarto estaba peor, escucho tres golpes suaves en la puerta, y luego la perilla de la puerta que se movía lentamente.
Una cabeza se asomo lentamente, casi con timidez, pero de una manera u otra el cuarto estaba presentable y su apariencia un poco mejor.
El la espero parado a un lado de la cama, estaba entusiasmado y también nervioso, “¿Vamos a dar un paseo?” su cara tenia una expresión de “Te lo suplico”, ella aceptó gustosamente, y juntos se fueron hacia el patio trasero, pero antes de salir por la puerta le dio una mirada de agradecimiento a Adam.
Caminaron por el patio hasta frenar debajo de un viejo roble, allí estaba un banco que ellos habían construido hacia semanas.
Se quedaron allí en silencio durante varios minutos, sentados uno al lado del otro
-María, hay algo que tienes que saber, me gustas mucho, mas de lo que te imaginas, incluso mas de lo que yo mismo me imaginaba, ¿Quieres ser mi novia?
María se había quedado boquiabierta y mirándolo con lo ojos bien abiertos por la sorpresa.
-Paul yo…- el le tapo la mano y dijo
- Este bien si no quieres
-Si quiero, siempre lo quise desde el primer día en que te vi.
El se levanto y le dio un gran abrazo mientras la besaba apasionadamente, sus labios se correspondían de tal manera que el mundo pareció dejar de existir.
No se habían dado cuenta de que algo les estaba vigilando desde las sombras, al acecho, esperando que ellos tuvieran la menor distracción para dar su golpe.
En ese momento llegó Penélope con Santiago, a los besos interrumpiendo  el momento tan especial.
La extraña criatura desapareció en las sombras, solo había quedado su esencia, tan desconocida con esta, pero la muchacha se alertó, sus sentidos se pusieron en máximo nivel, separándose de Santiago y entrando en estado de trance.
Su mirada se posaba fijamente en la nada, su voz le hablaba a nadie, todo era muy confuso, pero se oían susurros provenientes de su boca.
-Algo os vigila, peligro, oscuridad, las sombras están entrando aquí.
Luego cayo desmayada en los brazos de su pareja quien la sostuvo con un rápido movimiento en sus brazos, y la cargo en ellos acunándola suavemente, y llevándola a dentro, no era tan grande, pero Santiago obtenía una mayor fuerza a medida que mataba más vampiros.
Nadie comprendía como, pero esa era la verdad, al entrar, todos los miraron alertados, la cara de Paul era sombría, mientras que su novia le tomaba la mano lentamente y se la apretaba para que se despertara de sus pensamientos.
Su hermano entro en posición defensiva, no dejaba que nadie la tocara, se sentó a su lado y cerro lo ojos con fuerza, mientras intentaba establecer una conexión con ella, observó con detalle cada escena de lo ocurrido, las palabras que dijo, todo con mucha claridad, luego la hizo despertar lentamente y la ayudo a reincorporarse con mucho cuidado.
Penélope estaba perdida, su cabeza le daba mil vueltas y su mirada era desorbitaba, estaba débil luego de lo ocurrido, pero estaba bien, la llevaron a su cama y la dejaron allí toda la noche, a la espera de que a la mañana siguiente estuviera recuperada y como nueva…
Cuando  Paul me conto lo ocurrido, no estaba seguro de que hacer, todo fue muy extraño, mi cuerpo se lleno de extrañas sensaciones, que ni yo mismo conocía, tenia miedo por mis sobrinos, y un poco de curiosidad por la extraña criatura, si es que se le podría decir así.
Nadie tenia idea de que era y nadie la había visto, Penélope nombró a las sombras, algo nos vigilaba desde allí, y nosotros no sabíamos que hacer, me senté en la biblioteca y me pase la noche buscando libros de brujería, rituales de protección, y también investigue un poco de criaturas de las sombras.
No tenia mucha información, solo algunos  hechizos de protección, pero no estaba seguro de lo que hacía, nunca me anime a hacer algo así, incluso no creía en nada sobrenatural, mi mente se negaba a aceptar que existían criaturas en la oscuridad.
Lleve algunos libros a la casa, quería ver a Penélope cuando despertara, estaba seguro que ella era buena en esto de los hechizos, después de todo era médium, su sangre estaba relacionada con la brujería, pero solo ella lo tenia ese poder o eso creía.
Me senté en una silla que se encontraba en su cuarto, la habitación estaba muy oscura, la perilla de la puerta comenzó a moverse lentamente, me paré atrás de la puerta, a la espera de que entrara alguien, pero en vez de eso, Adam entro lentamente, poniendo los brazos como escudo para que no le pegara.
Junto  a el traía un enorme libro forrado en cuero y un extraño símbolo en su tapa, en seguida se lo arrebate.
-¿Qué es esto?
-Es un libro de magia, estaba buscando un hechizo de protección o algo parecido, mi hermana no esta loca, estoy seguro, las palabras del libro son muy complicadas, prefiero esperar a que ella despierte, y ponernos en marcha.
Juntamos todos los ingredientes necesarios, solo quedaba esperar una noche, pero no estaba seguro si teníamos tiempo para esperar, la criatura podría entrar en el refugio esta misma noche, y ahí nadie nos podía proteger a nosotros.
Pero Adam insistió en que la dejáramos dormir, esas cosas requerían de mucha energía, y ella estaba totalmente agotada.

viernes, 4 de marzo de 2011

Capitulo 3: Confusiones


Poco a poco, los ataques aumentaron, la ciudad se estaba llenando de vampiros, nosotros estábamos investigando  quien los mandaba, pero no podíamos encontrar nada que nos ayudara, nos enteramos que estaban matando a los que se alimentaban de animales, mientras mataban a su especie, se avecinaban nuevos.
Por la noche la gente tenia miedo de salir, se la pasaban todo el día haciendo sus cosas.
Mientras íbamos en el auto por la carretera, vimos a  un grupo de vampiros que se alejaban poco a poco, los seguimos  con mucha distancia, no queríamos que nos descubrieran, cuando ellos entraron, salimos del auto y los seguimos a pie, no lo dejamos muy lejos por si nos  descubrían, teníamos que ser muy precavidos porque todo estaba infestado, nos podían ver desde atrás o desde a dentro.
Subieron a la cima de una montaña, allí se encontraba una cueva, estaba llena de ellos, no estábamos seguros de que hacer, ellos eran cientos y nosotros solo éramos seis, volvimos al refugio rápidamente.
Paul llamo a otros cazadores, de Italia, Venecia, Transilvania, Pensilvania, Salem, entre otros y les conto lo ocurrido, se avecinaba algo grande, los otros pidieron que los mantuvieran informados.
No se registro mucha actividad en los próximos días, todo estaba demasiado tranquilo, al igual que yo.
Todo era normal, demasiado normal quizás, pero no quería levantar sospechas, me la pasaba entrenando con mi transformación, quería desarrollar al máximo mis habilidades y sentidos, para luchar.
Golpearon la puerta, no se encontraba nadie en el refugio solo yo, supuse que eran ellos y que se habían olvidado las llaves, pero me equivoque.
Al abrir, me encontré con un grupo de tipos, eran tres mujeres y tres hombres, había olvidado cambiar de forma, ellos abrieron los ojos como platos y sacaron sus armas, estaba seguro que no entrarían en razón,  no me creerían si les decía que era un cazador.
Me apuntaban al corazón, comencé a correr por todo el refugio evitando disparos, hasta llegar a mi cuarto, comenzaron a golpear la puerta  con la pierna, yo no quería salir, no tenía miedo, pero no quería dañarlos o hacerles algo malo.
Salte por la ventana y subí por las escaleras hacia la terraza, comencé a correr saltando obstáculos, el techo era demasiado alto, me maree varias veces, hasta llegar al otro extremo, pegue un salto hasta la pared que estaba en frente, estaba mas que seguro que no me seguirían, pero me equivoque.
El hombre que parecía ser el jefe, salto la tapia y logro agarrarse con una sola mano, no sabia que hacer, la tapia era alta, pero si lo ayudaba  era muy probable que me asesinara o torturara.
Paul no me lo perdonaría si lo dejaba caer, y los otros tampoco, lo agarre del cuello de su chaqueta y lo levante, ya estaba agotado, me la pase entrenando y con toda la persecución ya no daba mas, me senté con la esperanza de que no sacara el arma, pero lo hizo, quería matarme a toda costa, le quite su arma en un segundo, y comenzamos a luchar, mas bien, el comenzó a tirar golpes y yo los bloqueaba, no quería dañarlo, pero el a mi si, me distraje cuando mis amigos abrieron la puerta principal, el tomo el arma y me apunto en la cabeza.
Escuchaba los pasos de mis amigos por todo el refugio,  estaban corriendo hacia el patio junto con otros pasos que eran del otro grupo, aparecieron por la esquina de la  pared, yo los mire, mientras el otro no despegaba la vista de mí.
No tuve tiempo para explicarles, ya que al momento en que me vieron sacaron  sus armas, pero en ese momento le hable  fuerte y claro
-Deja de apuntarme, yo estoy con los cazadores pero ustedes no me dieron tiempo para explicarles- pero el se rehusaba a sacarme el arma de la cabeza, era terco como una mula, no estaba dispuesto a entender y yo ya me había cansado de hablar, salte hacia abajo, gracias a Dios la licantropía me daba mas equilibrio y fuerza en los músculos, por lo que no me hice ni un rasguño.
Me dirigí hacia ellos mientras el otro jalaba el gatillo en mi dirección, y yo emitía una sonrisa de burla, no tenía balas, se las saque cuando voló por el aire.
Se oyó un disparo, me dio en la pierna, mientras todos miraban, me di cuenta de que aquel disparo provenía de atrás mío, me di vuelta, y vi que era de su pistola, era imposible, estaba seguro de haberle sacado todas las balas, pero era mas que obvio que estaba equivocado.
Caí al piso con un grito de dolor, era una bala de plata, sentía que mi sangre estaba ardiendo, seguía gritando, el ardor era terrible, parecía que me estuviera incendiando, toda mi visión se volvió borrosa mientras yo seguía gritando, veía pequeñas manchas de luz, y oía la vos de mis amigos a mi alrededor, me llevaron al interior, la luz me quemaba los ojos y la carne parecía arder en llamas.
-¡Traigan el antídoto Ag!- Ya no soportaba el dolor, mi amigo gritaba preocupado, ya estaba al borde de la histeria.
Mi cuerpo temblaba de una manera insoportable, ahora tenia frio, las llamas se había esfumado y me estaba congelando.
Rápidamente cambie de opinión, el frio era mas insoportable que las llamas, sentí un pequeño pinchazo en mi cuello.
-Mátame, me duele, por favor, fue lo ultimo que dije antes de quedar inconsciente, supuse que el pinchazo en mi cuello,  era el antídoto, pero no estaba seguro, quizás no sufrí tal pinchazo, podía haber  sido mi imaginación y nada mas.
Al despertarme, me sentía como nuevo, estaba seguro de haber dormido solo unas horas, Benjamín estaba a mi lado, ensancho una enorme sonrisa al verme despierto.
-Al fin despiertas Blanca nieves, ya le iba a pedir a María que te besara- comencé a reírme
- ¿cuanto tiempo dormí?
-Unos dos días, nos diste un gran susto, parecías poseído, Paul ya hablo con Isaac mientras María y Santiago hablaron con Sandra, Jazmín, Sabrina, Jacob y Cooper.
Supuse que eran los cazadores que nos visitaban,  ¿Por que habían venido? ¿Cuánto tiempo se quedarían? ¿Se podía confiar en ellos? Serias dudas poblaron mi cabeza, tendría que hablar con Paul y preguntarle todo, no iba a dejar que el tema se pasara como si nada, también quería preguntarle que explicación les había dado el tal Isaac.
Me levante de la cama, tenia las piernas duras por la falta de movimiento, en la sala estaban todos, Cooper y Jacob estaban jugando a la play mientras que las chicas se estaban maquillando y arreglándose las uñas.
Isaac estaba con Paul, estaban mirando un partido de beisbol, me estaba muriendo de hambre, Santiago estaba en la cocina comiendo un poco de pastel de chocolate, saque una porción para mi y  comencé a comer, estaba deliciosa, luego tome un poco de coca, al voltear, me encontré con ellos,  habían dejado de ver el beisbol  y se acercaron a mi.
-Lamento haberte disparado- parecía avergonzado, mientras me miraban
- Esta bien, no te preocupes, ya paso, ensanche una amplia sonrisa, y luego continuaron
-Tom ellos son cazadores de Transilvania, vienen a visitarnos todos los años para la misma fecha, olvide mencionarte que no te conocían, lo siento- bajo la mirada hacia el suelo
-Esta bien, ya paso, así que ¿Transilvania?, ¿cazan muchos de los míos allí? Quizás no estábamos tan “extintos” como yo creía.
-No, hace unos años atrás se encontraban mas de los que imaginas, pero ahora solo hay algunos que se mantienen ocultos y otros que aprendieron a controlarlo, como tu.
-Ok, mucho gusto en conocerlos.
Puse música a un volumen tranquilo, me dolían los oídos, por lo que  tenía que estar  baja hasta que se acostumbraran de nuevo.
Saque otro poco de pastel y continúe comiendo, Santiago me dio otra botella de coca, estaba muy hambriento, pero ya se me iba a pasar, me senté en el sofá y me puse a ver el partido.
Lamentablemente no me llamo la más mínima atención, simplemente estaba aburrido y no quería ver la tele, le subí un poco el volumen ala música, y me entre a bañar, por suerte el agua estaba caliente, me ayudo a relajarme y a pensar con mas claridad.
Los próximos días fueron tranquilos, no tuvimos ningún incidente ni nada por el estilo, yo iba camino a mi cuarto, pero cuando pase por el de Paul, el estaba discutiendo con alguien, me frene y use mi audición al máximo, la otra voz era Isaac, discutían sobre alguien, Isaac se quería deshacer de el, pero  no lo dejo, no era su grupo así que no podía decidir, ni cuestionar las decisiones del otro líder.
Luego escuche que estaban hablando de mí, Paul se rehusaba a sacarme del equipo,  pero el otro estaba muy insistente, lo odie profundamente, salí a caminar, necesitaba tomar un poco de aire, tenia muchas cosas en las que pensar, y además estaba furioso, ¿que problema tenia Isaac conmigo? Ni siquiera me conocía y estaba hablando para que saliera.
Las calles estaban desiertas, eso era muy extraño, pero con la furia que tenia no me había percatado de nada, una pandilla de motociclistas comenzó a rodearme en el medio de la calle.
No entendía que querían hacer, solo daban vueltas a mi alrededor, ya casi estaba mareado, intente saltar por encima de ellos, pero no pude, me volvieron de una patada.
Note como se iban frenando hasta que se detuvieron completamente, y se quitaron los cascos.
Eran vampiros, todas eran mujeres y la mayoría asiáticas, no entendí mucho lo que hablaban entre ellas, intente salirme, pero no podía golpearlas, eran mujeres dentro de todo, y yo tenia mis principios.
Empuje a una de ellas a un costado, pero en un par de segundos ella me dejo tirado en el piso, no se iban a rendir, si querían luchar yo les iba a dar una pelea.
Busque mi celular en mi bolsillo, pero no lo encontraba, no lo tenia conmigo, me di cuenta  que estaba tan enojado que no había llevado el celular conmigo, lo deje sobre la mesa de la cocina.
Comenzaron a pelear, yo solo podía atajar golpes y golpearlas con la mano de algunas de ellas, no tenia oportunidad, recibí un golpe en la nuca y me quede tirado, sentí como me arrastraban hasta una de sus motos y después como aceleraban y marchaban conmigo en una de las motos.
Probablemente a esta instancia Isaac ya tenía convencido a Paul y no se molestarían en buscarme, solo me dejarían morir sin piedad ni lastima.
Desperté atado a hierba santa, no me quería mover, cada movimiento me lastimaba, incluso el respirar dolía, no me sentía con ánimos de luchar, pues no tenía sentido hacerlo sabiendo que no me rescatarían.
Me golpeaban, me golpeaban con  ramas de hierba santa, y me cortaban con dagas de plata, no tenia el mismo efecto luego de que me pusieran el antígeno, pero el dolor era el mismo, ya sentía varios hematomas, me echaron algo en los ojos y mi visión se fue debilitando, no tenia la fuerza para gritar, me sentía muy débil y mis ganas de vivir ya estaban extintas, algo perforo la piel de mi brazo, me estaban inyectando algo, esperaba que fuera alguna clase de veneno, pero no, era algo para que no pudiera dormirme ni desmayarme, solo esperaba que la sombra de la muerte llegara y me arrastrara con ella al infierno, mi alma estaba maldita según las creencias, así que estaba seguro que no iba a llegar a las puertas del cielo.
Estaba moribundo, no podía moverme y seguía atado, me arrastraron hasta un coche y aceleraron, se habían agarrado varias grietas, y el movimiento me lastimaba aun más.
Todo  mi cuerpo estaba lleno de hematomas, cortes con dagas y hierba,  y más golpes.
El auto freno de repente dejándome caer en la parte de abajo, di un gemido que apenas escuche, me tiraron en el suelo y aceleraron, escuche como el auto aceleraba  y daba la vuelta, luego se acercaba en mi dirección y pasaba sobre mis piernas antes de irse.
Hice un intento de levantarme, pero no pude, todo estaba muy borroso, pero me arrastre como pude para llegar a la puerta del refugio, seguía envuelto en la hierba, mis piernas estaban destrozadas, no me quedaron más fuerzas para golpear la puerta, me quede tirado allí a la espera de que alguien la abriera en algún momento.
Vislumbre una figura blanca a lo lejos que se movía de una forma muy parecida a los dioses, no podía verle la cara, todo se estaba volviendo oscuro y borroso, solo estaba esa luz blanquecina y hermosa que se acercaba a mi lentamente y con una gran duda, luego mi visión se volvió nula, todo estaba oscuro  y me daba mucho miedo.
Mi cuerpo se estremeció al momento en que ella se posaba delante de mí y golpeaba la puerta y me cargaba con la delicadeza de una madre con su hijo.
Pero nadie respondía, golpeo más fuerte, hasta que la puerta se abrió lentamente, allí estaba Isaac, sentí su presencia y su perfume allí, los recuerdos iban y venían en mi cabeza, tenia ganas de agarrarlo y desarmarlo.
Mis ojos ya no percibían ni la mas mínima luz, no podía hablar, ni moverme, mis piernas me dolían pero no podía gritar para que las revisaran, solo podía escuchar como llamaban a Paul por teléfono.
-¿Dónde fueron todos?- la voz musical de  Alma, me hacia sentir mucho mejor, sentía que el dolor desaparecía mientras me concentraba en su dulce voz.
-Fueron a buscarlo, desapareció como si nada y  hace un rato, Paul me llamo diciendo que habían encontrado pedazos de su remera y sangre en medio de la calle cercana a la despensa.
-Oh mi Dios, mira el estado en el que lo dejaron- ella estaba histérica, y muy enfadada, se le notaba en la voz, mientras yo seguía sufriendo y soportando el dolor que me corría por las venas.
La vida en mi se estaba desvaneciendo, me estaba rindiendo, y solo el destino se encargaría de mi.
No podía desmayarme, era mucho dolor y ya había perdido mucha sangre, estaba muy débil y ciego.
Peque un grito de dolor cuando me sacaron la hierba que me ataba, luego comenzaron a curarme las heridas que iban a tardar en regenerarse.
Escuche un par de autos llegar y bajaron corriendo, al entrar por la puerta su voz reflejaba alivio, y luego reflejo nervios y preocupación.
No podía ver a nadie, y mis piernas estaban destruidas, supuse que iba a tardar mucho en volver a caminar hasta que me recuperara.
Ya no tenía mas energía en mi cuerpo, mi cuerpo no tenia la suficiente sangre y la hemorragia no paraba.
Alma me agarro la mano, y aunque no podía verla, sabia que estaba preocupada, y estaba seguro que los otros la estaban mirando con mala cara.
-Vete, por favor- le dije en tono de ruego, quería que se fuera, se lo repetí varias veces, tenia miedo que los otros la mataran, principalmente los cazadores de Transilvania.
Ella se fue sin decir una palabra de contradicción, escuchaba sus sordos sollozos, y las lagrimas que corrían por su mejilla.
Me quede panza arriba, los otros estaban alborotados a mi alrededor, traían y llevaban cosas y yo simplemente no decía ni una sola palabra.
Me había quedado en estado de shock y estaba agotado, se inyectaron un tubo por el que me metieron sangre, no sabían como iba a reaccionar mi organismo con sangre humana, pero lo intentarían de todos modos si eso me ayudaba a recuperarme.
Mi visión comenzó a volver, todo era muy borroso y cada tanto tenia apagones, poco a poco el sueño se apodero de mi cuerpo, lo último que vi fue la cara de Paul y la espalda de Alma mientras se retiraba lentamente.
Comencé a cerrar los ojos, solo escuchaba un “quédate conmigo” “no te duermas” mientras yo intentaba desesperadamente abrir los ojos, pero mis parpados pesaban demasiado, no los podía levantar de ninguna manera.
Ya no había nada que hacer, ese era el fin, así lo dictaba el destino y nada lo iba a poder cambiar, mis intentos de no dormirme fallaban, no lo conseguía, si dormía seria para siempre y nada lo podía cambiar.
Me habría gustado de despedirme de mis amigos, pero ya no soportaba el dolor, mi mente seguía activa, pero mi alma nadaba en un mar de dolor y desesperación, mi cuerpo estaba prácticamente destrozado.
En mi corazón abundaba la tristeza y no sabia por que, estaba hundiéndome en un pozo oscuro  y solitario en el que no se podía salir, después de un rato no sentí nada mas, mis sentidos estaban nulos y mi mente estaba apagada.
Desperté en mi cuarto, todas las cosas estaban intactas, solo que ahora tenia tubos y cables por todo mi cuerpo, tenia vendas por todo mi cuerpo y también tenia puesto suero.
Me ardían los ojos, no podía recordar nada de lo ocurrido, y mi mente estaba completamente en blanco.
No estaba nadie en mi cuarto, no se escuchaban ruidos ni adentro ni afuera, supuse que estaba solo, no tenia nada que hacer, no me podía levantar y con solo moverme las heridas se me abrían de nuevo.
Solo podía quedarme en la cama mirando la tele, y aunque intentaba disimular el dolor, muchas veces no me funcionaba  y gritaba o gemía.
No quería la atención en mi, no me gustaba que todos me atendieran, me pasaba la mayor parte del día viendo la tele, muchas veces el suero se me corría y me lo tenían que inyectar de nuevo.
Mi cuerpo estaba lleno de cicatrices, las odiaba profundamente, y no quería estar así, me traían malos recuerdos, yo esperaba que desaparecieran con el tiempo, pero no sabía que iba a pasar.
Todo lo que tenía era a los cazadores, después de eso, no era nada más que un hombre sin hogar, y si ellos me echaban de los cazadores solo seria un triste caso perdido.
No tenía familia, ni novia, ni nadie que me esperara al salir de aquí, decidí no preocuparme por eso, no tenía sentido amargarse por algo que ni siquiera paso, y tampoco iba  a pasar.
Ya casi estaba dormido de nuevo cuando Paul llego, se sorprendió mucho al verme casi despierto, yo me quede allí mirándolo, me dolía todo el cuerpo y no podía moverme lo suficiente para mi gusto.
-Hola, me alegro que despertaras, nos diste un gran susto- el se sentó junto a mi cama, y siguió hablando con un tono mas serio, no me dejaba articular las palabras, pero incluso hablar dolía mucho.
-¿Quién te hizo esto? ¿Que paso? ¿Por que te fuiste sin avisar a nadie?- sus preguntas parecían preocupadas, y el se quedo esperando una respuesta por un largo rato.
-Yo… escuche que se quieren deshacer de mí, salí enojado a comprar cigarros y unas motociclistas asiáticas me rodearon, intente luchar, pero me atraparon, lo último que recuerdo es haber despertado en una mesa atado con hierba santa y la tortura.
El me miraba confundido, no me dijo nada durante los próximos segundos, mi mente estaba recordando la tortura, hasta que el hilo de mis pensamientos se rompió.
-¿De que hablas? ¿Por qué te echaríamos del equipo?- en ese momento supe que no hablaban de mi, me invadió el sentimiento de vergüenza y la culpa se había apoderado de mi, no podía creer que había pensado mal y desconfiado de mis amigos.
-Nada, olvídalo- fue lo único que pude decir, ambos nos quedamos  en un silencio sepulcral,  de un momento a otro el recuerdo de la blanca figura de Alma se poso en mi mente, como un muro de acero que no se lo puede derribar con nada ni mirar hacia otro lado.
El abandono la habitación, yo seguía pensando en ella y comencé a recordar como me tomaba entre sus brazos con la ternura de una madre y como me llevaba al refugio corriendo el riesgo de que la matasen. Me sentía mal por ella, estaba seguro de que Isaac no la habría recibido con flores exactamente.
Con el pasar de los días, las heridas comenzaban a sanar y ya no me hacían falta los cables ni el suero, pero seguían dándome mucha atención para mi gusto, a veces quería tener un poco de privacidad para poder aclarar mis ideas.
Tuve varias charlas con todos, pero en el fondo yo quería ver a Alma y agradecerle después de todo ella me había salvado la vida, en cierta forma se lo debía, pero aun no podía salir, mis piernas no funcionaban como era debido, cuando quería salir de la cama, me tenia que manejar con la silla de rueda, y supe que iba a ser así por un largo tiempo, sabia que ella no vendría, y eso me parecía demasiado conveniente, no quería que sintiera lastima por mi.