jueves, 17 de febrero de 2011

Capitulo 1: Cazadores



Estaba en mi nuevo laboratorio, todas las luces estaban prendidas, necesitaba encontrar una cura para la licantropía, pero ya estaba perdiendo la esperanza, la estaba controlando pero sabía que no iba a poder estar con ella, iba contra las reglas. Alguien golpeo mi ventana, era ella, no podía entrar sin ser invitada, era una de las desgracias del vampirismo, aunque a veces tenia sus ventajas.
-Pasa- yo estaba sentado en mi escritorio, ella traía puesto un hermoso vestido blanco con perlas que resaltaba su esbelta figura, me quede sin palabras mientras ella se acercaba a mí.
-Gracias, que bonito laboratorio- ella era muy cuidadosa con todo lo que tocaba, mientras miraba todo a su alrededor.
Íbamos a salir, yo me estaba abrochando la camisa, ella poso su mano en mi pecho, me había abrochado mal la camisa, me la desprendió, pasó sus manos por mis abdominales, y luego la comenzó a abrochar, lentamente.
Me quede mirándola, me ayudo a ponerme el saco y salimos de ahí.
Fuimos al cine, luego al parque, yo la espere sentado mientras ella se iba de caza, me habría gustado acompañarla, pero no quería cambiar de forma, no tenia idea de cómo reaccionaria la bestia en mí con un vampiro.
Caminamos por el parque, Alma estaba muy hermosa, me sorprendía que su vestido no se ensuciara cuando cazaba.
Ella me estaba mirando, parecía que me quería decir algo, pero no se animaba.
-Tomas, tengo que irme a casa, ya casi amanece, mi familia me espera- no me gustaba separarme de ella, pero no tenía opción.
 Llegue a casa cuando el sol estaba a fuera,  escuche un mensaje de ella, en el que me avisaba que había llegado a casa a salvo, eso me hizo dormir mas tranquilo.
Al levantarme, ya casi anochecía, me prepare algo para comer, aun se vislumbraba una tenue luz.
Se acercaba la luna llena, lo presentía. Ella no iba a venir esta noche, su clan sospecharía demasiado y la acusarían por traición.
Yo quería que escapáramos, pero no podíamos, su clan nos daría caza toda la vida, comencé a considerar las opciones, pero no eran muchas.
Me dirigí hacia la heladera, tenia mucha hambre, hacia días que no comía bien, comí todo lo que encontré a mano, luego me dirigí al baño.
Me estaba duchando, el agua estaba caliente, por lo que me relajo bastante.
Estaba muy aburrido en casa, tome mi abrigo y salí a dar un paseo, me gustaba meterme por los callejones oscuros, saltar por las paredes, se sentía muy bien cuando liberaba mi parte lobuna un poco, me ayudaba a mantenerla controlada.
Estaba a la mitad de un callejón, y alguien me seguía, era demasiado rápido para ser humano, lo espere, podía ser Alma, era una mujer, del otro lado del callejón se acercaba otro mas, era un hombre.
En seguida caí en la cuenta de que no era ella, intente salir por los techos, pero allí había más.
Volví al suelo, sabía que no tenía oportunidad, no había nada que hacer.
-Venimos a darte un mensaje, Alma se va a casar, aléjate de ella y no saldrás lastimado.
-No lo hare, la amo, primero tendrán que matarme-se miraron unos a otros, parecían dudosos pero luego hicieron una sonrisa.
Se abalanzaron sobre mí, yo cambie de fase completamente, pero no fue suficiente.
Me golpearon de diferentes partes, estaba solo y no podía hacer nada, me sentí indefenso, hasta que todo se volvió oscuro, no veía nada, probablemente estaba muerto.
Desperté en una camilla de hospital, pero no estaba ahí, parecía una habitación, me quede en la cama durante un largo rato, no me podía levantar.
Un grupo de personas entro en la habitación, no sabia quienes eran, no las había visto nunca, no podía  hablar, estaba en un completo shock.
-¿Quiénes eran esos vampiros que casi te matan?- hablaba una mujer, se notaba por la voz.
Una ola de pensamientos y recuerdos rondaban mi cabeza, no sabia que me harían, le di una respuesta involuntaria, no quería decirles, pero mi cerebro trabajaba solo.
-No lo se, son del clan de mi novia, pero ahora se va a casar con el jefe o eso me dijeron.
No les creía una sola palabra, pero si era cierto, no sabia que iba a pasar conmigo, que iba a hacer, decidí no hacer la cura, la licantropía servía para muchas cosas si se la usaba de la manera adecuada.
Ellos estaban en una conversación grupal, no podía escuchar mucho, y me dolía la cabeza, me quise levantar pero ellos se pusieron en guardia evitándome el paso.
Parecía que tuvieran miedo, y así era, me estaban vigilando, no podía hacer nada, ni irme a casa porque ellos me seguirían.
Pasaron los días, ellos estaban más tranquilos así que decidí hablar con el jefe, eran cazadores, no sabía como tratarlos sin que me mataran.
Se llamaba Paul, me parecía conocido, no olvidaba una cara jamás pero en mi recuerdo era mas joven.
Me quede pensando durante un largo rato, trataba de recordar donde lo había visto, pero no estaba seguro, me acosté a dormir, esperaba recordarlo por la mañana.
Eran las 2:00am y aun no lograba conciliar el sueño, miles de pensamientos rondaban en mi cabeza, comencé a buscar en los estantes del baño, había visto pastillas para dormir, cuando por fin las encontré,  tome  dos con un vaso de agua.
Me recosté en mi cama, lentamente fui cerrando los ojos, hasta caer en un sueño, me encontraba en un oscuro pasillo, todas las puertas estaban abiertas, algo comenzó a perseguirme, me metí en la primera habitación, esta tenia un estrecho pasillo que paso a paso se hacia mas estrecho, corrí lo mas rápido que pude, pero no era suficientemente rápido, salte y alcance la perilla de la puerta que estaba al final, me encontré en una escuela, había niños jugando por toda partes, me llamo la atención un grupo de ellos que se encontraban en los escalones, había un niño parado junto a la pared, a su lado había un enorme árbol.
Me percate de algo que se movía entre sus ramas, era ella los estaba acechando, salto sobre el chico, le rompió el cuello y comenzó a beber, yo corría hacia ella, tenia que detenerla de alguna forma, al llegar el chico estaba tirado en el suelo, no había nadie mas, al darlo vuelta, lo vi era Paul Bass, aquel niño al que le habían roto el cuello, ahora era un hombre y estaba vivo, nada tenia sentido, corrí hacia otra puerta, esperaba salir a un lugar mejor.
Continuaban siguiéndome, entre en los baños, allí comenzaron a rodearme unas sombras, tenían muchas armas, eran los cazadores, tras de mi había una pequeña niña, su piel era blanca como la cal y fría como el hielo, se le notaban un par de colmillos saliendo se su boca, ella estaba asustada y me pedía que la protegiera, sus cabellos rubios caían tapándole su cara.
Cargue a la niña en mis brazos y corrí hacia el bosque, los cazadores nos estaban siguiendo, pero no los vi mas, pensé que se habían rendido, la niña estaba sentada en las sombras, cuando levanto la cara para que la viera, era ella, mis ojos se abrieron como platos, no sabia que hacer, me había quedado paralizado, me percate de varias sombras que se movían a nuestro alrededor, la abrace con fuerza, pero la tomaron lo mismo, desasieron mi abrazo como si no estuviera ahí, y se la llevaron, ella me gritaba que la ayudara, pero mis piernas corrían lo mas rápido que podían, pero daba la impresión de ir muy lento.
Me levante sobresaltado y con la respiración agitada, sudaba como si me hubiesen echado un balde con agua, fui a la cocina por un vaso de agua, ya estaba amaneciendo.
Me di cuanta por que me parecía conocido el jefe, había sido mi compañero en la primaria, luego de que mataran a su padre, se mudaron y entonces no lo volví a ver, no esperaba que el me recordara, había pasado mucho tiempo.
Todos estaban despiertos, estaban entrenando, el estaba observando todo, no se le pasaba ningún detalle, me dirigí hacia el y me senté a su lado.
-¿Paul Bass?-el me miro con los ojos bien abiertos, al parecer nadie sabia su verdadero apellido, se lo había cambiado hace años.
-¿De donde sacaste ese apellido? ¿Quien te lo dijo?- me di cuenta que era el, no podía ser nadie mas.
-Te recuerdo, fuiste a la primaria conmigo hasta que mataron a tu padre, entonces te mudaste, no estaba seguro si debía sonreír o no, soy Tomas Price, ¿me recuerdas?- nos quedamos en silencio durante un largo tiempo, me percate de que todos nos estaban mirando, pero cuando los vi, ellos continuaron con lo suyo.
El se había quedado en estado de shock, estaba mirando al suelo, pero yo estaba más que seguro de que estaba recordando algo, algo que nadie más sabía.
-Te recuerdo, estabas  dos bancos tras de mi, ¿Cómo llegaste a convertirte en un licántropo?, el sabia la respuesta, ya que era la única forma.
-Hace unos meses, salía de un boliche, me metí por un callejón oscuro cuando me agarro un grupo de chicos, me golpearon hasta no poder mas, cuando de los techos algo salto hacia nosotros, los asesino a todos, y luego comenzó a olfatearme, quería asegurarse que estaba muerto, entonces me mordió en el cuello, fue muy doloroso, me arrastre hacia la calle, donde una mujer me encontró y llamo a urgencias.
Estuve muerto durante 6 minutos, luego me revivieron y desperté en un hospital, con mordidas extrañas, parecían de perro, pero nadie estaba seguro, ¿Y tú? ¿Cómo llegaste a ser un cazador?- lo mire fijamente, el abrió la boca para inhalar una gran bocanada de aire y comenzó.
-¿Recuerdas que mi padre había sido asesinado? Fueron vampiros, el estaba en su oficina, iba a llegar mas tarde de lo usual porque le habían dado trabajo extra, cuando salió del edificio, ya había oscurecido, ellos lo siguieron y a mitad de la calle, cerca de mi casa comenzaron a correrlo, como si fuera un pequeño conejo, yo estaba mirando desde la ventana, siempre lo esperaba, yo estaba viendo cuando lo mataron, bebieron cada gota de su sangre, no le dejaron nada.
En ese momento, me jure que cazaría  a esas endemoniadas criaturas, las seguiría a donde fueran, y las mataría, nos mudamos frente a un anciano chino, yo le ayudaba con sus cosas, y el me enseñaba a luchar, y a cazar.
Aprendí todo lo que pude, luego  cuando cumplí 20 comencé a buscar historias de personas con casos parecidos, y eh aquí.
Señalo a su grupo,  me los presento uno a uno, eran cuatro personas, María, Santiago, Diego y Benjamín.
Estuve entrenando con ellos, eran muy bueno yo podía controlar mi “otra parte”, pro lo que ellos me dijeron “únete al grupo”, yo acepte, necesitaba algo que me despejara la mente.
Comenzó a brillar una luz roja, todos comenzaron a moverse mas rápido de lo común, eran vampiros, me llevaron con ellos, pero no  me dejaron luchar.
Eran una pandilla de 7 vampiros callejeros, estaban destrozando cosas, yo los miraba a todos, eran muy buenos en lo que hacían, ahora me daba cuenta por que llevaban 6 años luchando, Paul les había enseñado bien, ningún vampiro tuvo oportunidad, los mataron demasiado rápido.
Algún día yo iba a hacer eso con el clan de Alma, y ella podría ser al fin libre, pero hoy no era ese día, tenia mucho que aprender, y Alma estaba casada con otro, ya no tenia oportunidad, los cazadores me habían aceptado muy bien, hablábamos de cualquier tema que se nos ocurriera, contábamos chistes, hacíamos fogatas, todo era demasiado bueno.
Me sentía como en mi casa, y me gustaba eso, no me había sentido así nunca, me pareció que había nacido para ser cazador.
Lo que más me divertía, era matar vampiros, ya no me sentía como un perrito en peligro con ellos, ahora era un perro fuerte y ellos eran como simples gatitos.
Una noche decidimos ir a acampar al bosque, no había mucho trabajo en la ciudad, íbamos a pasar la noche allí.
Paul y yo éramos muy buenos amigos desde entonces, al que no le caía muy bien era a Diego, no entendía por que, pero vivíamos en completa discordia.
Ese bosque me hizo recordar aquel extraño sueño, durante la noche, decidí ir a explorar, me adentre mucho hasta que encontré una vieja cabaña, podía oler el miedo que salía por las ventanas, me puse en guardia de inmediato, no llame a nadie, no quería despertarlos por algo que probablemente no era nada.
Entre en la cabaña, estaba muy oscuro, las luces no funcionaban, tuve que usar mi encendedor, siempre lo tenia a mano por una razón u otra.
Mientras la exploraba me encontré con algo que me dejo horrorizado, mi cara se crispo del horror, había una adolescente atada en la cama, rompí las cadenas que la retenían y la lleve con los otros, corría lo mas rápido que podía, pero me esforzaba por ir mas rápido aun.
 Todos estaban dormidos, a lo lejos se veían sombras que se dirigían a nosotros, los desperté a todos de un grito, asenté a la chica en la cama, estaba moribunda, y no podía hablar, tenia cortes por todo su cuerpo.
-¡Arriba todos! Tenemos compañía- todos miraban a la chica, la habían desangrado, pero no sabíamos quien o que.
No teníamos idea de quien era, no podía hablar, le habían hecho mucho daño.
-¡Nos rodearon!, tenemos que salir y matarlos a todos- no entendía la mente de Diego, ¿Como podía decir eso?, la muchacha estaba al borde de la muerte, la pondríamos en mas peligro.
-¡No!, son vampiros, no pueden entrar, esperemos a que amanezca, no falta mucho y ella necesita ayuda urgente, luego nos encargaremos de ellos- yo la estaba señalando, no faltaba mucho para el amanecer, los tipos se fueron, dejamos a la chica en un hospital y regresamos, había una cueva al norte de la vieja cabaña, suponíamos que iban a estar ahí, no conocía ningún otro lugar oscuro.
Tuve varios enfrentamientos con Diego, ya que al parecer yo pensaba mas que el, y Paul confiaba plenamente en mi, creo que solo eran celos hacia mi, pero lo ignoraba, el podía hacer lo que le plazca, a mi no me importaba.
Entramos en aquella cueva, no se veía mucho, tuvimos que encender antorchas, como suponíamos ellos estaban ahí, estaban esperándonos, comenzaron a llegar mas, luchamos como nunca lo habíamos hecho, vi a uno que se le acercaba a mi amigo por la espalda, salte sobre el, y le rompí el cuello, cuando estaba en el piso, lo mate.
Ya quedaban pocos, el tonto de Diego estaba herido, lo habían mordido, y estaba pálido, nunca lo había visto así, y ellos tampoco por la forma en que abrieron sus ojos.
No sabíamos que hacer, si ya estaba a punto de convertirse no lo podíamos sacar a la luz o moriría, pero esa cueva estaba llena de vampiros, ya quedaban unos pocos, María estaba atendiendo la herida, los otros la cubríamos para que no se le acercaran.
Ya era tarde, Diego era un vampiro y nada podía detener eso, solo  la  muerte, salto sobre mi mientras trataba de morderme, los otros intentaban detenerlos, pero era muy persistente, lo tire al piso mientras me transformaba, no quería morderlo, lo envenenaría, pero el  quería matarme.
No sabia que hacer, lo detuve con mucho cuidado, era demasiado fuerte, parecía un gatito frente a cuatro cinco perros grandes, yo estaba anonadado, me había rasguñado el brazo, pero no era nada grave, una vez que volví a ser “humano” me vendaron el brazo, la regeneración tardaba un poco mas con estas heridas.
Comenzó a culparme de todo lo ocurrido, de que lo mordieran, todos me miraban como si yo fuera el malo de la película.
-No fue mi culpa, no sabia que era una trampa, y a ti te mordieron por descuidado, no entiendo por que me odiaste siempre.
-Por que sabia que eras un traidor, nunca debieron confiar en el- su mirada se había posado en Paul, este continuaba sin articular palabra alguna.
Me sentí como una basura, quizás el tenia razón, era mi culpa que esto hubiera pasado, si no hubiera salvado a la muchacha, baje la mirada, no estaba de humor, yo había confiado en ellos con mi vida, y ahora me miraban como el sospechoso.
-Quizás tengas razón, yo salve a la muchacha y por eso nos siguieron, si eso te hace sentir mejor, me acerque a el descubriendo mi cuello, muérdeme, así obtendrás tu venganza.
El me miraba con un fuego diabólico en sus ojos mientras ensanchaba una amplia sonrisa.
Pero me frenaron, todos se encontraban frente a mí, no querían que lo hiciera, estaban empujándome hacia atrás mientras yo me esforzaba por ir hacia adelante.
Nunca había tenido un mejor amigo, hasta  que conocí al jefe de los cazadores, el se puso frente a mi, no se iba a apartar, y me estaba evitando el paso, “no lo hagas” susurro,  se dio vuelta y clavo una estaca en el pecho de Diego, este se hizo cenizas de un momento para otro.
Yo tenia los ojos abiertos como platos, no podía creer que lo hubiera hecho, sabia que en el fondo lo lamentaba, regresamos al hospital sin decir palabra alguna, la chica estaba bien, ya podía hablar, no mucho pero al menos nos dijo su nombre, su padre estaba allí, la habían buscado por meses, hasta que se rindieron, se llamaba Angie Butler, todos creían que estaba muerta, su padre nos agradeció mil veces antes de irnos.
Paul tenia una mirada fija, casi ni parpadeaba, me apenaba mucho verlo así, era mi mejor amigo y estaba pasando un muy mal raro, todos lo estábamos pasando, pero a el le había dolido mas, tuvo que hacer la peor parte, y eso si era mi culpa.
Al llegar, el tomo su chaqueta y salió sin decir nada, yo lo seguí en silencio, no quería que corriera peligro, ya había pasado por mucho y en el estado que estaba  no iba a estar concentrado en la pelea si  lo atacaban.
Pero se metió en un bar, estuvo tomando toda la noche, me acerque a el y lo saque de ese lugar, estaba borracho y estaba hablando cualquier cosa.
Lo ayude a caminar hasta la casa, antes de llegar este se puso a llorar, parecía un niño, lo hice entrar, lo metí en su cama y me fui a la cocina.
Estuve sentado toda a noche, me hizo recordar el pasado, imaginarlo  cuando su padre murió, y luego me dormí allí mismo.
Al despertar, el seguía en la cama y todos estábamos preocupados por el, decidí hablar con el, no estaba seguro de que le diría, entre en su habitación y el seguía acostado.
-¿Estas bien?, era una pregunta estúpida, obviamente no estaba nada bien, el no contesto nada.
-Mira, lamento mucho lo que paso, eres el mejor amigo que he tenido en mi vida, no me gusta verte así, el equipo te necesita, necesita a su líder.
El se puso de pie, me miro fijamente
-Lo voy a intentar, y tu eres el mejor amigo que tuve en mi vida, me conoces mas que todos aquí, no quería que te matara, y estaba seguro que lo intentaría todas las noches o en cualquier oportunidad, lamento haberme puesto así, prometo que voy a volver a ser el de antes.
Ensancho una sonrisa, ahora se parecía más al jefe que había conocido, toda la semana transcurrió con tranquilidad, no hubo ningún ataque ni señales de vampiros.
Comencé a sospechar, todo estaba demasiado tranquilo, no lo había pensado hasta el momento, quizás los vampiros se habían rendido, o se habrían mudado durante nuestra ausencia, no estaba seguro, pero algo pasaba, lo podía sentir en cada célula de mi cuerpo.

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